Rusia condenó de manera enérgica la acción militar de Estados Unidos en Venezuela y calificó el traslado forzado del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, como una “violación inaceptable de la soberanía de un Estado independiente”, en un pronunciamiento que evidenció la creciente fractura internacional tras los hechos ocurridos en Caracas.
En una primera declaración, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso afirmó que Washington cometió una “agresión armada” que genera “profunda preocupación”, al tiempo que descalificó los argumentos estadounidenses para justificar la operación, señalando que la animosidad ideológica se impuso al diálogo y al respeto del derecho internacional.
La cancillería exigió aclarar de inmediato si Maduro y Flores fueron “sacados por la fuerza” del país y, posteriormente, exhortó a Estados Unidos a reconsiderar su postura y liberar al presidente “legalmente elegido” de Venezuela, además de respaldar la convocatoria urgente a una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU impulsada por Caracas y gobiernos de América Latina.
El canciller Serguéi Lavrov expresó a la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, la solidaridad rusa frente a lo que calificó como una agresión armada, mientras que el ex presidente Dmitri Medvédev advirtió que acciones como la de Washington refuerzan la idea de que los Estados deben fortalecer al máximo su capacidad militar para evitar intervenciones externas motivadas por intereses económicos y geopolíticos.




