El Departamento de Justicia de Estados Unidos dejó de sostener que el presidente venezolano Nicolás Maduro encabezaba un supuesto “Cártel de los Soles”, al modificar silenciosamente su acusación y alejarse de una de las afirmaciones centrales impulsadas durante la administración de Donald Trump.
En la versión actualizada del expediente, la fiscalía estadounidense ya no describe al llamado “Cártel de los Soles” como una organización criminal estructurada, sino como una noción genérica asociada a prácticas de corrupción y clientelismo vinculadas al dinero del narcotráfico dentro de sectores del ejército y el gobierno venezolano.
El giro representa un retroceso significativo frente a la narrativa que durante años fue utilizada por Washington para justificar sanciones, aislamiento diplomático y presión internacional contra Venezuela. En su momento, la acusación fue respaldada por los Departamentos del Tesoro y de Estado, así como por figuras clave del trumpismo, entre ellas el senador Marco Rubio, quienes presentaron el término como la existencia de un cártel formal liderado por Maduro.
Si bien el Departamento de Justicia mantiene señalamientos por presuntos delitos de narcotráfico, la eliminación de la figura de un cártel real desinfla la acusación más mediática del caso y refuerza las críticas que desde distintos sectores han señalado el uso político del sistema judicial estadounidense en la disputa geopolítica con Caracas.
El repliegue de Washington ocurre sin explicaciones públicas ni rectificaciones formales, pero deja al descubierto cómo una narrativa construida como certeza judicial terminó reducida a un relato político, con consecuencias internacionales que ya estaban consumadas.




