La Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, supervisó este jueves las condiciones de atención y resguardo de animales trasladados al refugio de la Ciudad de México ubicado en el Ajusco, tras el operativo de rescate realizado en el llamado refugio Franciscano.
Durante el recorrido, Brugada verificó que los ejemplares cuenten con atención médica, alimentación y espacios adecuados. Hasta el momento, 304 perros ya se encuentran bajo resguardo en este albergue del sur de la capital, mientras que 371 permanecen en instalaciones de la Brigada de Vigilancia Animal (BVA) de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. El resto de los animales continúa en el refugio de Cuajimalpa, en espera de concluir su traslado.
El refugio del Ajusco opera con el apoyo de cuidadores y un equipo multidisciplinario de veterinarios, en coordinación con la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) y la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), garantizando condiciones óptimas para la recuperación de los animales.
Las autoridades informaron que las investigaciones por maltrato animal continúan abiertas. Desde diciembre de 2025, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México inició las indagatorias tras acreditarse condiciones deplorables en el predio original, delito que ya se encuentra documentado por peritos.
“Estamos obligados a garantizar una vida digna y estable para los animales rescatados”, afirmó la mandataria capitalina, quien subrayó que se trata de un operativo sin precedentes por el número de ejemplares atendidos. Aclaró además que el conflicto por el predio es un asunto entre particulares y que la prioridad del Gobierno capitalino es la protección de la vida animal.
Al concluir la visita, Brugada reconoció la colaboración de la Asociación Reserva para la Protección de la Flora y Fauna Silvestre y Doméstica del Medio Ambiente A.C., así como de las dependencias capitalinas involucradas.
Con estas acciones, el Gobierno de la Ciudad de México cumple la orden judicial de resguardo y refrenda su compromiso de mantener una política ambientalista y animalista, enfocada en la protección de los derechos de todos los seres vivos.




