Washington volvió a escalar la presión económica contra Rusia y sus socios energéticos. El presidente Donald Trump dio luz verde a una nueva iniciativa legislativa que contempla aranceles de hasta 500% para los países que continúen comprando petróleo crudo o uranio ruso, pese a las sanciones impuestas por Estados Unidos. La medida fue confirmada por el senador republicano Lindsey Graham, uno de los principales impulsores del proyecto.
La propuesta, de carácter bipartidista, apunta directamente a China, India y Brasil, países que hoy concentran una parte sustancial de las exportaciones energéticas de Moscú. De acuerdo con Graham, el objetivo es castigar lo que Washington considera un financiamiento indirecto de la guerra rusa en Ucrania mediante la compra de energía a precios rebajados.
El caso de India ocupa un lugar central en la discusión. Desde el inicio del conflicto en Ucrania, Nueva Delhi ha incrementado de forma sostenida sus importaciones de crudo ruso para garantizar su seguridad energética. Tan solo en noviembre, India compró 7.7 millones de toneladas de petróleo ruso, equivalentes a más del 35% de sus importaciones totales, según datos citados por The Hindu. Pese a ello, el gobierno indio sostiene que sus decisiones responden a la volatilidad del mercado global y no a consideraciones geopolíticas.
Trump advirtió que, de no reducirse estas compras, Washington podría endurecer aún más las sanciones comerciales, manteniendo los aranceles punitivos como una opción “firmemente sobre la mesa”. Aunque el senador Graham aseguró que India ya ha comenzado a disminuir su dependencia energética de Rusia, cifras oficiales muestran que las importaciones alcanzaron en noviembre su nivel más alto en seis meses, lo que anticipa un nuevo frente de tensión entre Estados Unidos y las principales economías emergentes.




