Ante las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un posible combate terrestre a los cárteles de la droga, la Presidenta Claudia Sheinbaum instruyó al Secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, para establecer contacto con el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, con el objetivo de estrechar la comunicación y fortalecer la coordinación bilateral en materia de seguridad.
Durante la conferencia matutina de este 9 de enero, Sheinbaum reconoció que México y Estados Unidos ya cuentan con mecanismos de colaboración en temas de seguridad, pero consideró necesario reforzarlos ante las nuevas declaraciones del gobierno estadounidense. Incluso, señaló que de ser necesario podría hablar directamente con Donald Trump por teléfono para avanzar en los acuerdos de seguridad.
Respecto a la posibilidad de presencia de embarcaciones militares estadounidenses en aguas mexicanas —similar a lo ocurrido en Venezuela antes de la intervención—, Sheinbaum explicó que existe un entendimiento entre la Guardia Costera y el Comando Norte de EE.UU. con la Secretaría de Marina de México. Bajo este acuerdo, si se detectan embarcaciones sospechosas, la Guardia Costera notificaría a la Marina para que esta actúe dentro del mar territorial mexicano, respetando la soberanía nacional.
En el mismo evento, la Mandataria afirmó: “No queremos pensar en otro escenario, sino en una coordinación más estrecha en el marco de la defensa de la soberanía”, subrayando la importancia de colaborar sin ceder autonomía ni permitir intervenciones unilaterales.
Sheinbaum también mencionó que en conversaciones con el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abordaron el fortalecimiento de relaciones económicas y la violencia contra las mujeres en ambos países, y reveló que fue invitada a visitar Brasil en mayo, una propuesta que será evaluada.
El llamado de la Presidenta ocurre en medio de un contexto de tensiones diplomáticas tras las afirmaciones de Trump sobre la posibilidad de usar acciones más agresivas para combatir a los cárteles, algo que México ha rechazado públicamente como inaceptable si implica violación de su soberanía.


