Ciudad de México a 25 enero, 2026, 0: 01 hora del centro.
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León Larregui enfrenta discurso intervencionista de propagandista pro Trump y defiende la soberanía de México

El cantante León Larregui confrontó públicamente a un propagandista alineado al discurso del fascismo yankee, luego de que este difundiera un mensaje en redes sociales en el que celebró y justificó una narrativa de seguridad nacional impulsada por Donald Trump, que presenta a México como un “Estado fallido” dominado por los cárteles y abre la puerta a una escalada de carácter militar.

En su publicación, el propagandista sostuvo que Estados Unidos “empezará a golpear en tierra” tras asegurar —sin sustento verificable— que el 97 por ciento de las rutas marítimas del narcotráfico han sido cerradas. Bajo esa lógica, afirmó que “los cárteles gobiernan México” y que Washington estaría redefiniendo la llamada “guerra contra las drogas” como una operación de contrainsurgencia, con implicaciones directas para la relación bilateral, la diplomacia y la postura militar de EE. UU.

La respuesta de Laguerri fue directa y contundente. El músico rechazó la narrativa colonial e intervencionista y defendió la soberanía nacional, al tiempo que cuestionó la hipocresía del discurso estadounidense en torno al narcotráfico. “México es un país soberano. ¿Sabes cuántos estadounidenses viven en paz en México? ¿Sabes quiénes son los reyes de los cárteles de la droga en el mundo? Tú. EE. UU.”, escribió.

Larregui acusó al propagandista de mentir y de construir relatos para justificar agresiones externas, y subrayó que el problema del narcotráfico no puede entenderse sin el papel de Estados Unidos como principal mercado de consumo, proveedor de armas y eje financiero de las redes criminales. “No mientas ni inventes historias”, sentenció, antes de cerrar su mensaje con una consigna de rechazo al injerencismo: “¡Vete a casa!”.

La confrontación se da en un contexto de creciente retórica belicista desde sectores de la ultraderecha estadounidense, que buscan convertir a México en chivo expiatorio de una crisis que tiene raíces estructurales dentro del propio EE. UU. Frente a ello, la postura de Laguerri se suma a las voces que denuncian el uso del discurso de seguridad como pretexto para el intervencionismo, y que reivindican el derecho de México a decidir su rumbo sin amenazas ni tutelajes externos.

El intercambio evidenció, una vez más, la disputa entre dos visiones opuestas: la del poder imperial que busca imponer su narrativa por la fuerza, y la de quienes defienden la dignidad, la soberanía y la verdad frente a la propaganda.

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