Estados Unidos cerró 2025 con 1.206.374 despidos, el peor año desde 2008 (excluida la pandemia), un aumento del 58 % respecto a 2024, según el informe anual de Challenger, Gray & Christmas. La cifra refleja la creciente fragilidad económica del país, profundizada por las tarifas proteccionistas de Donald Trump a China y otros socios comerciales, que dispararon los costos de insumos y afectaron la competitividad.
Los sectores más golpeados fueron Gobierno (308.167 empleos), tecnología (154.445), logística (95.317), comercio minorista (92.989) y servicios (74.796), mientras que el crecimiento neto de empleo se desplomó a apenas 584.000 puestos, el nivel más bajo desde 2010. El cuarto trimestre de 2025 registró además el mayor volumen de despidos desde 2008, dejando en evidencia que la política económica de Trump genera más desempleo que oportunidades.
El aumento del desempleo al 4,4 %, especialmente en manufactura, transporte y producción de bienes, y la caída sostenida de la industria —que perdió más de 70.000 empleos tras la imposición de aranceles— confirman que las medidas proteccionistas y el exceso de populismo económico no solo fracasaron, sino que empujan a Estados Unidos hacia una recesión de magnitud histórica.
El patrón es claro: cada vez que Trump intenta resurgir su narrativa de “poder industrial” mediante tarifas y bloqueos comerciales, los trabajadores estadounidenses pagan el precio, mientras él se dedica a espectáculos internacionales y distracciones mediáticas, incapaz de enfrentar la debacle interna.


