El gobierno iraní lanzó duras acusaciones contra Estados Unidos e Israel, afirmando que ambos países están detrás de las protestas que desde fines de 2025 se han extendido por todo el país, en medio de una grave crisis económica y política. El portavoz del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió que si Estados Unidos o Israel intervienen militarmente, sus bases y tropas serán considerados “objetivos legítimos” de represalia.
Las manifestaciones, que comenzaron por la caída del poder adquisitivo y la inflación, han derivado en enfrentamientos con fuerzas estatales y, según activistas de derechos humanos, al menos cientos de personas han muerto y miles han sido detenidas. Aunque los medios estatales limitan el acceso a información independiente, se sabe que el gobierno ha impuesto cortafuegos de internet y bloqueos de redes, dificultando la verificación de cifras exactas.
Irán acusa a Washington y Tel Aviv de “instigar violencia, terrorismo y división”, mientras oficiales estadounidenses han considerado diversas opciones de apoyo a los manifestantes, incluso mediante medidas diplomáticas o de acceso a internet, sin que hasta ahora se confirme una intervención militar directa.
La presión internacional crece en paralelo: líderes de varios países han condenado la represión y han llamado al respeto de los derechos humanos, mientras Irán advierte que cualquier acción externa podría escalar el conflicto.


