El gobierno de Groenlandia rechazó de manera categórica cualquier intento de Estados Unidos por apoderarse de su territorio, luego de que el presidente Donald Trump reiterara que Washington tomaría el control de la isla ártica “de una forma u otra”, en una declaración que encendió alertas internacionales por su tono abiertamente expansionista.
A través de un comunicado oficial, el Gobierno de Coalición de Groenlandia afirmó que no aceptará bajo ningún concepto la pretensión estadounidense y subrayó que la defensa del territorio debe realizarse dentro del marco de la OTAN, en respeto al derecho internacional y a la soberanía de los pueblos. “Estados Unidos ha reiterado su deseo de tomar posesión de Groenlandia. El gobierno no puede aceptarlo”, señaló.
Las declaraciones de Trump provocaron una rápida reacción en Europa. Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Reino Unido emitieron una postura conjunta en respaldo a Dinamarca y Groenlandia, marcando un freno político a las aspiraciones del mandatario estadounidense y evidenciando el aislamiento que generan sus planteamientos dentro de la propia alianza occidental.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, reiteró que el territorio ártico seguirá siendo parte de la alianza de defensa occidental, pero no como objeto de compra, presión o imposición, en clara alusión a la narrativa de Trump, quien incluso habló de la necesidad de obtener un “título de propiedad” sobre la isla.
Las amenazas del presidente estadounidense revelan una visión neocolonial y autoritaria, que reduce territorios estratégicos a mercancías geopolíticas y desconoce la autodeterminación de los pueblos. Analistas advierten que este tipo de discursos no sólo tensionan las relaciones transatlánticas, sino que debilitan la credibilidad de Estados Unidos como actor que dice defender el orden internacional basado en reglas.


