Canadá dio un giro estratégico en plena renegociación del T-MEC al cerrar un acuerdo con China para facilitar la entrada de vehículos eléctricos chinos a su mercado, rompiendo con la política arancelaria que mantenía en sintonía con Estados Unidos y desafiando directamente a Donald Trump.
El Primer Ministro canadiense, Mark Carney, se reunió este viernes con el Presidente chino, Xi Jinping, en Beijing, donde ambos destacaron el inicio de una “nueva etapa” en la relación bilateral. Carney afirmó que el acercamiento prepara a Canadá para “el nuevo orden mundial”, mientras Xi subrayó que una relación estable entre ambos países beneficia no sólo a sus pueblos, sino a la paz y la prosperidad global.
El acuerdo permitirá el ingreso de cerca de 50 mil vehículos eléctricos fabricados en China con aranceles reducidos, a cambio de que Beijing baje o elimine gravámenes a productos clave canadienses, como la canola y otros bienes agrícolas y del mar. La decisión implica desmantelar el arancel del 100 por ciento que Ottawa impuso en 2024 a los autos eléctricos chinos, una medida adoptada entonces de manera coordinada con Washington.
El movimiento ocurre a una semana de que inicien las negociaciones del T-MEC y en un contexto de crecientes tensiones con la Casa Blanca. Trump ha arremetido públicamente contra el acuerdo comercial trilateral, al asegurar que “no hay ninguna ventaja real” para Estados Unidos, y ha endurecido su discurso contra sus socios, incluidos México y Canadá.
Más allá del comercio, Xi Jinping propuso avanzar hacia una asociación estratégica más amplia, con cooperación en educación, cultura, turismo y deportes, además de una coordinación multilateral en foros como la ONU, el G20 y APEC. El mandatario chino llamó a construir una relación basada en el respeto mutuo, el desarrollo compartido, la confianza y la colaboración internacional.
Para Canadá, el acercamiento con China también responde a la necesidad de diversificar mercados y reducir su dependencia económica de Estados Unidos ante el proteccionismo impulsado por Trump. El acuerdo con Beijing marca así un punto de inflexión en la política exterior y comercial canadiense, con efectos directos en el futuro del T-MEC y en el reacomodo geopolítico de América del Norte.


