En lo que fue presentado como un acto institucional, el Gobierno del Estado de Chihuahua difundió fotografías de una reunión entre la gobernadora María Eugenia Campos Galván y el rector de la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez. Sin embargo, las imágenes terminaron por confirmar señalamientos reiterados en círculos políticos y ciudadanos: el presunto consumo de alcohol en horarios laborales por parte de la mandataria panista.
En una de las fotografías oficiales se observa a la gobernadora sentada frente a un termo blanco, acompañada de un shot tequilero doble, un salero y un plato con limones partidos, elementos tradicionalmente asociados al consumo de tequila. En otra imagen, detrás de la mesa de trabajo, se alcanza a distinguir una botella de tequila platino de marca premium, colocada en una credenza a corta distancia.
Las imágenes no pasaron desapercibidas y reavivaron una polémica que medios nacionales han documentado desde 2023, cuando comenzaron a circular videos en los que Campos aparecía presuntamente alcoholizada durante actos públicos. En mayo de ese año, durante un evento político en el Estado de México, su tono de voz, dicción y expresiones llamaron la atención, además de una declaración agresiva contra Morena que fue ampliamente difundida en redes.
Meses después, en septiembre de 2023, la gobernadora volvió a ser señalada durante la ceremonia del Grito de Independencia, donde usuarios reportaron una arenga errática, campanadas fuera de tiempo y dificultades para ondear la bandera nacional, hechos que fueron interpretados como signos de un posible estado etílico.
Lo ocurrido ahora resulta particularmente grave porque se dio en una reunión de trabajo relacionada con educación pública. La Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez cuenta con cerca de nueve mil estudiantes, es la institución con mayor matrícula del sistema de universidades tecnológicas del país y maneja un presupuesto superior a los 340 millones de pesos, mayor al de la mayoría de los municipios de Chihuahua.
De acuerdo con la información oficial, el encuentro tenía como objetivo revisar los apoyos estatales para el fortalecimiento de la universidad, lo que vuelve aún más delicado que la propia administración estatal haya difundido imágenes que exhiben consumo de alcohol durante una jornada laboral.
Para diversos sectores, el episodio confirma una percepción extendida: que a la gobernadora panista le importa poco la educación, la economía y la seguridad pública, áreas críticas para el estado. No es menor que Campos haya faltado a más del 70 % de las mesas de coordinación con el gobierno federal, y que, cuando asiste, lo haga presuntamente bajo los efectos del alcohol.
El desgaste político es evidente. El tiempo avanza y 2027 se acerca, mientras Chihuahua sigue pagando las consecuencias de un gobierno señalado por la desatención, la improvisación y ahora, por conductas que ponen en entredicho la responsabilidad institucional.


