El presidente Donald Trump declaró este viernes en la Casa Blanca que “no hay ninguna razón” para invocar la Ley de Insurrección ante las intensas protestas en Minneapolis, Minnesota, contra las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), aunque reiteró que podría usarla si lo considera necesario en el futuro, un día después de haber amenazado con hacerlo.
Las manifestaciones se han intensificado desde el 7 de enero, cuando una mujer, Renee Good, fue muerta a balazos por un agente del ICE, lo que ha desatado indignación y protestas continuas en la ciudad más poblada del estado.
La Ley de Insurrección es un estatuto que permitiría al presidente desplegar tropas o fuerzas militares para controlar disturbios internos, pero Trump, al ser interrogado por la prensa, afirmó:
“Si fuera necesario, la usaría. No creo que haya ninguna razón para usarla en este momento”.
Esta postura representa un giro respecto a su advertencia previa, cuando advirtió que podría invocar esa ley si las autoridades estatales no frenaban las protestas, calificando a los manifestantes de “agitadores” e “insurrectos”.
El cambio de tono se produce mientras las tensiones continúan y líderes locales exigen que los agentes federales regresen a sus funciones regulares, y que las fuerzas federales no agraven más la crisis social en la región.


