Mientras en Argentina el gobierno de Javier Milei predica ajuste, motosierra y sacrificio social, un grupo de diputados libertarios argentinos decidió iniciar enero con una gira internacional a China… sin aviso, sin comunicado oficial y con explicaciones que no terminan de cerrar.
El viaje, encabezado por la diputada de La Libertad Avanza, Juliana Santillán, se realizó entre el 6 y el 14 de enero y solo salió a la luz cuando comenzaron a circular fotos en redes sociales mostrando a los legisladores rumbo a Beijing. Ni la Cámara de Diputados ni el bloque oficialista habían informado previamente sobre la comitiva, sus objetivos ni su financiamiento.
La falta de transparencia activó de inmediato las alarmas. En un país sometido a recortes, licuación de salarios y eliminación de políticas públicas bajo el discurso de “no hay plata”, la pregunta fue inevitable: ¿quién pagó el viaje de los diputados libertarios argentinos a China?
Las respuestas oficiales no ayudaron. Santillán aseguró que se trató de una invitación del Departamento de Asuntos Exteriores de China y que “no le costó un peso a los argentinos”. Sin embargo, en el mismo mensaje afirmó que “cada diputado pagó sus gastos”, mientras reconocía que los pasajes fueron cubiertos por la parte china. Una explicación doble que, lejos de aclarar, profundizó la confusión.
Durante la gira, los diputados argentinos mantuvieron reuniones con empresas como Huawei, COFCO, Mindray y Skyworth, supuestamente para promover inversiones en Argentina. Hasta ahora, no se anunció ningún acuerdo concreto ni resultado tangible que justifique el viaje.
A la polémica se sumó otro detalle incómodo: Santillán dijo haber participado como presidenta del Grupo Parlamentario de Amistad con China, cargo que perdió tras el recambio legislativo de diciembre. Además, dicho grupo incluye legisladores de múltiples fuerzas políticas, pero la delegación estuvo integrada exclusivamente por libertarios y aliados, incluso con la presencia de una ex diputada sin cargo vigente.
Las sospechas crecieron cuando la periodista Silvia Mercado afirmó que los pasajes habrían sido finalmente abonados por la Cámara de Diputados argentina, mediante un trámite reservado, y que la diputada Santillán habría viajado en clase business con trato protocolar de alta jerarquía. El presidente de la Cámara, Martín Menem, negó todo y acusó “mala fe”, aunque sin mostrar comprobantes.
En redes sociales, la reacción fue inmediata: pedidos de facturas, recibos y documentación básica. “Es re fácil mostrar quién pagó los pasajes”, fue uno de los reclamos más repetidos.
Así, la gira libertaria dejó una postal difícil de disimular: liberalismo austero para la sociedad argentina, opacidad y privilegios para sus representantes. En tiempos donde el oficialismo hace de la lucha contra “la casta” su bandera discursiva, el viaje silencioso a China se convirtió en un nuevo problema político que, hasta ahora, sigue sin respuesta clara.


