Ciudad de México a 18 febrero, 2026, 17: 51 hora del centro.
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Agarrón en el Congreso CDMX por disputa de curul

La sesión permanente en Donceles se vio envuelta en un episodio de alta tensión luego de que Víctor Hugo Lobo Rodríguez, conocido como “Lobito”, protagonizara un conflicto interno al resistirse a ceder la curul que legalmente correspondía al Diputado propietario Gerardo Gonzalez García, a quién desde que empezó la legislatura obligaron a dejar la diputación al puro estilo «Juanito 2009», porque tomó protesta y lo obligaron a pedir licencia para que Lobo Rodríguez asumiera su lugar.

Todo indica que el diputado propietario, suplido hasta ahora por Víctor Hugo Lobo Rodríguez, decidió poner fin a una relación marcada por tensiones y malos tratos provenientes de Víctor Hugo Lobo Román, padre de “Lobito”. La noche de ayer, el legislador presentó un oficio formal ante el Congreso de la Ciudad de México para solicitar su reincorporación inmediata a las actividades legislativas.

Este movimiento representa un golpe directo a las aspiraciones políticas de Lobo Rodríguez, particularmente a su proyecto de buscar la alcaldía Gustavo A. Madero en 2027. Pero el impacto va más allá: también compromete la estructura operativa que durante años ha sostenido su padre, buena parte de la cual depende de posiciones en el Congreso capitalino.

De acuerdo con versiones internas, varios de los operadores más cercanos a Lobo Román cobran sin desempeñar funciones legislativas reales, limitándose a tareas de control territorial, autodenominándose “líderes” y participando en la distribución de regalos y despensas. Con el regreso del diputado propietario, este esquema queda en entredicho y enfrenta un serio riesgo de desarticulación. La decisión marca un punto de quiebre para un grupo político que durante años se sostuvo en acuerdos internos y suplencias prolongadas, y que ahora enfrenta el desgaste de prácticas cada vez menos toleradas dentro del Congreso capitalino.

De acuerdo con versiones de testigos, ante la inminente reincorporación del propietario, el suplente habría impulsado el cierre del pleno con candados y solicitado la intervención de la fuerza pública, en un intento por frenar el relevo legislativo. La situación escaló cuando se reportaron empujones y forcejeos en los accesos al recinto, lo que retrasó el desarrollo normal de las actividades parlamentarias.

Pese al clima de confrontación, Gerardo Gónzalez García logró ingresar al Congreso y ejercer el derecho que le otorga la ley, dejando sin efecto cualquier intento de prolongar indebidamente la suplencia. El episodio dejó una imagen incómoda para quienes buscaban mantener el control político del espacio legislativo por vías no institucionales.

El incidente también tuvo repercusiones políticas más amplias, al evidenciar el debilitamiento del grupo encabezado por Víctor Hugo Lobo Román, histórico operador político en la Gustavo A. Madero. La estrategia de mantener influencia mediante fórmulas heredadas del pasado, como el uso de suplencias prolongadas, terminó por agotarse.

Jesús Zambrano Grijalva, exdirigente del extindo PRD y Victor Hugo Lobo Román (Padre de «Lobito»)

Lejos de consolidar posiciones, el conflicto exhibió el desgaste de un esquema basado en lealtades familiares y maniobras internas, cada vez menos aceptadas dentro de Morena y en la vida pública de la Ciudad de México.

Hoy, el relevo se consumó por la vía legal, y el mensaje es claro: las curules no son patrimonio personal ni hereditario, sino espacios que deben respetar la voluntad y las reglas institucionales. El episodio deja una lección política sobre los límites de la vieja práctica del control a toda costa.

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