Ciudad de México a 15 febrero, 2026, 11: 27 hora del centro.
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Silvano Aureoles y la red de espionaje: contratos millonarios, desvíos y bienes en el extranjero

Lo que durante su administración fue presentado como una estrategia de seguridad para combatir al crimen en Michoacán hoy se perfila como una de las tramas de presunto espionaje político y desvío de recursos más graves de los últimos años. El exgobernador Silvano Aureoles Conejo es señalado por encabezar una red que utilizó tecnología de vigilancia para fines ajenos a la seguridad pública, con un costo multimillonario para el erario estatal.

De acuerdo con reportes de la Auditoría Superior de Michoacán, el gobierno estatal contrató sistemas avanzados de monitoreo telefónico y digital que, lejos de enfocarse en el combate al crimen organizado, habrían sido empleados para espiar a actores políticos y sociales. El contrato alcanzó un monto estimado de 34 millones de dólares, con tecnología vinculada a empresas de inteligencia israelí que operaban en México a través de intermediarios con estructuras opacas.

Las investigaciones federales apuntan a que empresas relacionadas con el abogado Víctor Manuel Álvarez Puga recibieron los pagos del gobierno michoacano. Álvarez Puga ya era investigado por la Fiscalía General de la República por presuntos delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada, lo que refuerza las sospechas sobre el uso ilícito de recursos públicos durante el sexenio de Aureoles.

El rastro del dinero condujo incluso fuera del país. En 2019, una empresa vinculada a esta red adquirió un rancho de lujo en Florida por 4.9 millones de dólares, inmueble que posteriormente fue transferido a un excolaborador cercano del entonces gobernador, según registros de propiedad del condado de Palm Beach.

En marzo de 2025, la justicia mexicana giró una orden de aprehensión contra Silvano Aureoles por los delitos de fraude, enriquecimiento ilícito y asociación delictuosa. Varios exsecretarios de Finanzas y funcionarios de su administración ya enfrentan procesos penales relacionados con estos hechos.

Actualmente, Aureoles es considerado prófugo de la justicia. Las autoridades federales continúan rastreando la ruta del dinero que conecta contratos de espionaje, empresas fantasma y propiedades de alto valor en el extranjero, en un caso que expone cómo el poder público, lejos de proteger, puede convertirse en un mecanismo de abuso y saqueo.

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