Multitudes de manifestantes salieron a las calles en decenas de ciudades de Estados Unidos para protestar contra la ofensiva migratoria del Gobierno de Donald Trump, luego de que una jueza federal se negara a frenar la llamada «Operación Metro Surge» en Minnesota, que ha dejado al menos dos personas muertas y miles de agentes desplegados.
Las movilizaciones forman parte de un paro nacional contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), con protestas registradas en al menos 43 estados, incluyendo Nueva York, California, Texas, Oregon y Washington. Los manifestantes exigen que los agentes federales abandonen sus comunidades.
En Minnesota, las ciudades de Minneapolis y St. Paul, junto con el gobierno estatal, demandaron a autoridades federales al considerar la operación una “invasión federal”, denunciando arrestos sin orden judicial, perfilamiento racial y uso excesivo de la fuerza, principalmente contra inmigrantes somalíes indocumentados.
Este sábado, la jueza federal Katherine Menendez permitió que la operación continúe mientras se resuelve la demanda, aunque reconoció que existen pruebas de abusos y que la ofensiva ha provocado graves impactos sociales y económicos, desde ausentismo escolar hasta afectaciones a pequeños negocios.
Pese a ello, la magistrada sostuvo que suspender la operación causaría un mayor daño a los esfuerzos del Gobierno federal para hacer cumplir la ley migratoria. El fallo fue recibido con decepción por autoridades locales, mientras las protestas continúan creciendo en todo el país.


