En la Sierra de Guerrero persisten las consecuencias de la llamada “guerra sucia” de las décadas de los sesenta y setenta, marcada por represión, aislamiento y abandono institucional. Así lo expone la Senadora Beatriz Mojica en una columna publicada en El Sol de México, donde advierte que las comunidades de la región ocho continúan enfrentando pobreza y rezago como secuela de aquella estrategia contrainsurgente.
En el artículo, la legisladora señala que durante ese periodo no hubo construcción ni ampliación de carreteras, electrificación, red hidráulica, escuelas o centros de salud, y que miles de familias migraron ante la falta de oportunidades. Las comunidades —subraya— fueron estigmatizadas y castigadas, dejando un daño social y económico profundo.
Mojica destaca que con la llegada de la llamada 4T se ha impulsado un nuevo modelo de atención que incluye programas sociales, obras como Sembrando Vida y la construcción de caminos artesanales, además del fortalecimiento de la memoria histórica y la justicia transicional.
Recuerda también que el 18 de abril de 2023 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió la Recomendación 98VG/2023 por violaciones graves a derechos humanos, incluyendo detenciones ilegales, tortura, desaparición forzada y ejecución extrajudicial.
La recomendación contempla una disculpa pública, diagnóstico integral para víctimas, reparación del daño, creación de sitios de memoria y el retiro de monumentos o nombres de espacios públicos vinculados con perpetradores.
En su texto, la Senadora enfatiza que las huellas de la “guerra sucia” siguen presentes en la Sierra de Guerrero, por lo que considera indispensable cumplir plenamente con las medidas de memoria, verdad y justicia para garantizar la no repetición.


