La colaboración entre agencias policiales locales y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se ha disparado de manera exponencial durante el segundo mandato de Donald Trump, registrando un aumento del 950% en acuerdos activos respecto al periodo anterior.
De acuerdo con un análisis de la organización no partidista FWD.us, hasta el 26 de enero 1,168 agencias policiales locales tenían oficiales autorizados para colaborar con ICE en tareas relacionadas con inmigración. La cifra contrasta con las 135 agencias registradas durante el gobierno de Joe Biden y las 150 que existían al cierre del primer mandato de Trump.
La actual Administración ha impulsado la reactivación de los llamados “grupos de trabajo”, mecanismos que permiten a policías locales recibir autorización federal para detener y arrestar personas bajo sospecha de encontrarse en el país sin estatus migratorio regular. Bajo estos convenios, los agentes pueden actuar en coordinación con ICE mientras continúan con sus funciones habituales.
Sin embargo, la expansión de estos acuerdos no ha estado exenta de polémica. El Departamento de Policía de Dallas rechazó recientemente sumarse al programa, argumentando que podría distraer a sus elementos de sus responsabilidades primarias en materia de seguridad pública.
El crecimiento acelerado de estas alianzas refleja un endurecimiento de la política migratoria federal y un mayor involucramiento de corporaciones locales en operativos de control y deportación en todo el país.


