El gobierno de Estados Unidos analiza liberar petróleo de su Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos para contener el alza de los precios internacionales del crudo, provocada por la escalada del conflicto en Medio Oriente. El propio secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, confirmó que Washington estudia coordinar ventas de crudo con otros países en medio de la volatilidad energética que sacude al mercado global.
La posibilidad surge mientras los precios del petróleo alcanzan niveles que no se veían desde 2022. El aumento está directamente relacionado con la guerra impulsada por Estados Unidos y Israel contra Irán, un conflicto que ha paralizado parte de la producción petrolera en la región y ha dejado varados buques petroleros en rutas clave para el comercio internacional.
Uno de los puntos más sensibles es el Estrecho de Ormuz, una ruta marítima por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial. Las tensiones en esa zona, agravadas por el bloqueo impuesto por fuerzas iraníes, han generado nerviosismo en los mercados energéticos y han disparado los futuros del crudo a nivel global.
A pesar del impacto en los precios internacionales, Chris Wright descartó que Washington imponga restricciones a las exportaciones energéticas para controlar el mercado interno. Según el funcionario, el gobierno estadounidense espera que los precios de la gasolina en su país vuelvan a situarse por debajo de los tres dólares por galón en cuestión de semanas.
Sin embargo, la decisión de recurrir a sus reservas estratégicas refleja la presión que enfrenta Estados Unidos ante un escenario geopolítico que él mismo ha contribuido a tensar. Mientras el conflicto en Medio Oriente continúa elevando los riesgos para el suministro mundial de energía, las decisiones de Washington vuelven a tener repercusiones directas en la estabilidad económica global.






