Mientras algunos gobiernos de la región advertían que no querían terminar como México, los datos recientes de homicidios muestran un panorama distinto en América Latina.
De acuerdo con comparativos regionales, Ecuador —gobernado por Daniel Noboa— encabeza actualmente los índices de violencia en la región con más de 51 homicidios por cada 100 mil habitantes, colocándose como el país más violento de Latinoamérica y con una tasa varias veces mayor a la de México.
En el caso de Costa Rica, cuya presidenta electa Laura Fernández Delgado llegó a decir durante su campaña que no quería que su país “terminara como México”, hoy registra una tasa de homicidios mayor que la mexicana, de acuerdo con el mismo comparativo.
México aparece con alrededor de 15.6 homicidios por cada 100 mil habitantes, por debajo de países como Colombia, Honduras y Brasil.
Además, la tendencia muestra que México continúa descendiendo en la tabla con cada vez menos homicidios, un resultado que el gobierno atribuye a la estrategia de seguridad impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum y el Secretario de Seguridad Omar García Harfuch, enfocada en inteligencia, coordinación entre fuerzas federales y combate directo a las estructuras criminales.
El contraste ha reavivado el debate regional: mientras algunos países señalaban a México como ejemplo negativo, hoy varios de ellos enfrentan niveles de violencia más altos, mientras México sigue descendiendo en los indicadores.






