Pluma Patriótica

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1 de agosto: verdad y justicia

Hace casi un año, miles de compañeros y compañeras salimos a nuestras colonias a pedirle a nuestros vecinos sus firmas para materializar la consulta popular cuyo objetivo es juzgar a los principales perpetuadores de la desigualdad que le trajo a México la época neoliberal: Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Esas semanas fueron una constante confrontación entre los puristas de la norma (así como con los partidarios del PRIAN) y el Pueblo que pide justicia. Sinfín de debates, programas de análisis, columnas de opinólogos, intercambios de tuits y hasta una sesión de la Suprema Corte de Justicia (que se sintió como ver la final del mundial) que desencadenaron en el debate público el tema de la consulta popular.

Cabe recordar que, según nuestra Constitución, participar en las consultas populares sobre temas de trascendencia nacional es un derecho de todos los mexicanos, con las salvedades que la misma ley suprema determina. A pesar de esto, no faltó quien quiso alegar que la materia de la consulta era inconstitucional por “violar los derechos de los expresidentes”.

Al cabo de unas semanas, el Pueblo organizado logró juntar más de 2 millones y medio de firmas para dar cumplimiento al primer paso (conforme a Derecho) de la consulta popular: contar al menos con el 2% de las firmas de la lista nominal hasta el último corte, es decir, alrededor de 1 millon 800 mil. Posteriormente, el INE informó que las firmas entregadas eran legítimas y llegó el turno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de hacer lo propio: determinar si la materia de la consulta popular era constitucional o no, lo que pondría fin a los debates antes anunciados. En dicha sesión de octubre del año pasado, el máximo tribunal declaró la constitucionalidad la consulta popular.

A pesar de las discusiones jurídicas, técnicas e interpretativas que trajo el asunto, lo cierto es que a la fecha hay millones de mexicanos que siguen padeciendo el daño irreparable que les significó el neoliberalismo; que a la fecha lloran la desaparición de su hijo normalista, la muerte de su familiar a manos de algún militar que quiso criminalizarlo, el feminicidio de su hermana juarense, o la terrible muerte de su bebé en una guardería de Sonora.

La clase política mexicana vivió y gobernó al amparo de un pacto de impunidad que se perpetuó sexenio tras sexenio, partido tras partido a costa del patrimonio, la seguridad, el bienestar y hasta la vida de millones de personas. Por esto, hoy aprovecho estas líneas para invitar a la gente a que se sume a la difusión de la consulta popular que habremos de celebrar el próximo 1 de agosto del presente año, a que juntos hagamos historia y superemos los 37 millones de votos a favor que necesitamos para que esta consulta sea vinculante: para que por fin tengamos justicia, verdad y reparación del daño.

¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas? Este 1 de agosto en la consulta vota SÍ.

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