30 años después, el odio es la enfermedad

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30 años después, el odio es la enfermedad

Por Dayhana Carrillo | viernes, 22 de mayo del 2020.

Cada 17 de mayo se conmemora el Día Internacional de la lucha contra la LGTBfobia; hace 30 años la OMS eliminó a la homosexualidad de su lista oficial de trastornos mentales y del comportamiento, derribando así un obstáculo más en el camino al reconocimiento y aceptación de la diversidad sexual. Sin embargo, aun con el paso del tiempo, pertenecer a la comunidad sexodiversa se sigue considerando ilegal en muchos países del mundo y en algunos más se castiga incluso con la pena de muerte.

El 17 de mayo es un día dedicado a visibilizar la injusticia y opresión que viven las personas a causa su preferencia sexual o identidad de género. A pesar de que en ciertas esferas sociales privilegiadas pareciera que la lucha está ganada, es necesario no ceder en los esfuerzos de sensibilización que  nos ayuden a erradicar esta terrible discriminación que afecta la vida de millones de personas en nuestro país y en el mundo.

El objetivo es aprender a reconocer y aceptar nuestras diferencias; comprender que no hay un manual que establezca cómo debemos actuar, ser, sentir o pensar, ni mucho menos a quién debemos amar. El camino sigue siendo cuesta arriba pero confío en que llegará el día en que podamos pensar en las bromas, burlas y demás agresiones motivadas por el odio y la falta de empatía como si se tratara de lejanas  excentridades del pasado. Llegará el día en que nadie sea privado de su vida por ser quien es. Cuando la inclusión sea el sentido común, será difícil encontrarnos con quien piense en la diversidad sexual y de identidad de género como algo “malo” o “anti natural”.

La ruta es clara. El primer paso para combatir el odio a la diversidad sexogenérica es emprender esfuerzos para crear consciencia y reconocer el problema. Ya sea en la escuela, en la familia, en la iglesia o en la televisión, debemos asumir  las muchas expresiones que existen de ese odio en lo individual y en lo colectivo. Así, poco a poco podremos asumir nuestra responsabilidad y lo más importante: comenzar a trabajar en la construcción de un mundo en el que quepa y sea bienvenida cada persona, sin distinción.

 

 

Por Dayhana Carrillo | viernes, 22 de mayo del 2020.

Dayhana Carrillo

Feminista y Servidora de la Nación. Abogada en formación por la Universidad de Guadalajara. Militante de La Chinaca Jalisco. Twitter: @DayhanaCarrillo

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