A unos minutos del metro General Anaya, se encuentra el Museo Nacional de las Intervenciones, recinto “dedicado a conservar y difundir la memoria de aquellos momentos de la historia de nuestro país, en los que ha sufrido la violación de su soberanía nacional por parte de potencias extranjeras”.
De la “Guerra de los Pasteles” en 1838 -1839 a la pérdida de la mitad del territorio por la intervención estadounidense entre 1846-1848, con todo y la bandera gringa ondeando en Palacio Nacional, hasta el Imperio de Maximiliano y más, el Museo resulta un paseo obligado para entender el tremendo daño que pueden hacer los anti mexicanos que abren las puertas a gobiernos intervencionistas.
Las declaraciones de la senadora panista, Lilly Téllez a un medio de comunicación estadounidense solicitando abiertamente la intervención extranjera para hacer frente al crimen organizado, son, además de irresponsables y cobardes, un atentado al sentido común, la verdad y un crimen de “Lesa Patria”.
Lejos quedaron los tiempos de Rubén Aguilar, vocero del cretino de Vicente Fox, que, ante cada dislate de su patrón, tenía que salir a corregirle su coprolalia con su famosa frase “…lo que el presidente quiso decir…”. Todos vimos y escuchamos a la señora Téllez pidiendo abiertamente la intervención extranjera y luego de forma cobarde y pusilánime sostener que no dijo lo que dijo.
Clásico de esa gente. Arrojar la piedra y luego pretender esconder la mano.
Su retracción no le sirvió de mucho: a los pocos días de sus clamores intervencionistas, se organizó una petición en la página Change.org donde se pide el desafuero de la senadora para someterla a un juicio por traición a la patria. Al momento de escribir estas líneas, la plataforma ha recabado más de 300 mil firmas de apoyo para defenestrar a la panista.
En política, como en muchas otras actividades de la vida pública no existen las casualidades: Acción Nacional pasa por su peor crisis de militancia -he de suponer, que porque ni entre ellos se soportan- al contar con poco más de 277 mil afiliados.
La senadora por sí misma cuenta con más rechazo ciudadano que afiliados Acción Nacional. De ese tamaño es su crisis institucional.
Los rostros más visibles del PAN son los más repudiados por la ciudadanía, a saber: Kenia López, Ricardo Anaya, Margarita Zavala, Lilly Téllez, Taboada y su hermano, Döring y un largo etcétera.
Mientras ellos y sus afines ruegan al imperio por una intervención armada, la Presidenta Claudia Sheinbaum presenta su Primer Informe de Gobierno, con datos comprobables, auditables y replicables, posicionando a México como el segundo país con menor desigualdad en el continente, sólo detrás de Canadá.
El PRIAN se encuentra en una debacle ante su propia insignificancia, y mientras sigan ayunos de ideas y proyectos, lo único a lo que seguirán apostando es a la cantaleta del “narco gobierno”, esperando así una intervención armada de parte del imperio.
Hay que mantenerlos vigilados y exhibirlos en su miseria intelectual, pues históricamente (ahí está el Museo de las Intervenciones) han demostrado que no les importa bañar de sangre al país con tal de obtener o recuperar privilegios perdidos.
La aprobación del 80% con que cuenta nuestra Presidenta debería de ser suficiente para impedir un acto que socave nuestra soberanía.
La señora Téllez y quienes la apoyan no podrán obtener por las armas lo que no obtuvieron en las urnas.



