viernes, 17 abril 2026
Hora: 3:20

50 años de cárcel

Revisar una sentencia.

¡Te acompaño! ¡Te escucho! ¡Te Creo!

Ese ha sido uno de los mantras que he aprendido a lo largo de mi vida, en todos los cursos de derechos humanos a los que he asistido. “Te acompaño, te escucho, te creo” es un lema que he venido salmodiando, cada que escucho sobre una injusticia, por irreal o ilógica que parezca.

Más si quien denuncia la injusticia es una mujer; más, si esa mujer es de escasos recursos, y más si hay menores de edad afectados. “Te acompaño, te escucho, te creo” es una obligación ética para quienes tenemos un espacio para solicitar a las autoridades competentes que se revise una sentencia.

Me buscó la señora Verónica “N” para platicarme lo que le sucedió a su hijo, condenado a 50 años de cárcel por el delito de secuestro exprés. Durante la charla, me hizo ver el caminito que todos conocemos: abogados poco profesionales que les exprimieron hasta el último centavo antes de desaparecer y no volver a tomar las llamadas; autoridades sin la más mínima empatía; abogados de oficio —saturados de trabajo— que se negaron a tomar un caso “perdido” y manoseado, y la ausencia total de visitadores de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

La sentencia de 50 años de cárcel fue lapidaria: “Es una sentencia de muerte”, dice entre lágrimas la señora Verónica “N”. “¿Cómo es posible una sentencia así, en un caso en el que no hubo muertos ni heridos? La pena más alta para un asesino, es de 40 años. ¿De dónde sacan esa condena de muerte para mi hijo?”, expresa indignada entre lágrimas.

En un esfuerzo titánico, consiguiendo dinero y hasta empeñando las pocas pertenencias con que contaban, contrataron a un nuevo abogado para ampararse. El caso llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con número de Amparo Directo en Revisión 711/2024, donde la ponente Ministra Loretta Ortíz Ahlf desechó el recurso de revisión y dejó en firme la sentencia recurrida.

“¿Qué clase de justicia es esta, que libera violadores y asesinos y a mi hijo le dan 50 años de cárcel por un delito que no cometió?”, comenta. “Nos castigan por ser pobres, por no tener dinero para contratar abogados prestigiosos…” e insiste en lo evidente: “50 años de cárcel en un caso sin muertos ni heridos, incluso si lo hubiera hecho (el secuestro exprés) es una pena desproporcionada, excesiva… sólo pedimos que alguien revise nuestro caso, no pedimos impunidad, pedimos justicia.”

Mientras tanto, desde la prisión, su hijo Daniel “N” aprovecha el tiempo estudiando la licenciatura en Derecho y entrando en todos los programas que ofrece la Institución Carcelaria para redimir condena. “No perdemos la esperanza, queremos que la Jefa de Gobierno Clara Brugada y la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México revisen a profundidad el caso, sólo pedimos que alguien nos escuche y que se revise de principio a fin el procedimiento y la sentencia”.

“También le pedimos a la Jefa de Gobierno que nos dé acceso a algún programa especial para los hijos de Daniel “N”. ¿Existe algún apoyo para los hijos de personas en reclusión?”.

Y remata: “A la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, le pido que nos escuche y nos ayude a revisar el expediente. No pedimos impunidad ni privilegios: Justicia es lo único que queremos. También, que se revise la sentencia de 50 años que le impusieron a Daniel. Eso, es una sentencia de muerte”, concluye.


A manera de colofón:

El pasado sábado 7 de junio, en la explanada de la Alcaldía Milpa Alta, se reunió la Asociación Civil, “Tlatoani Voz de Tod@s”. En un ambiente festivo y animado hicieron una ceremonia prehispánica de abundancia, se ofrendaron flores, semillas y copal a los elementos de la naturaleza y se habló (en náhuatl, con su respectiva traducción al español) sobre la importancia de retomar el idioma de nuestros ancestros. También, se hablo sobre su deseo de obtener su registro como nueva asociación política para la Ciudad de México.

Durante el evento delinearon las directrices generales de su asociación y de las actividades que estarán llevando a cabo. Con un breve discurso donde plasmaron su ideología de izquierda, concluyeron el evento con música en vivo con un grupo que tocó canciones de rock de los Scorpions.

Les deseo mucho éxito en la consecución de su registro.

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