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7 años de transformación educativa

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Hace siete años comenzó un proceso que muchos creían imposible: poner la educación pública en el centro de la transformación nacional. Hoy, al mirar hacia atrás, es evidente que México cambió porque decidió confiar en su gente, en sus maestras y maestros, en sus jóvenes, en sus niñas y niños y en su futuro.

La transformación educativa no empezó en los discursos, sino en la convicción de que nuestras niñas, niños y jóvenes merecen una educación pública fuerte, cercana y con valores. Desde el primer día quedó claro: nunca más una reforma contra las y los maestros y maestras, nunca más un sistema que excluya a quienes más necesitan del Estado. La educación volvió a ser un derecho, no un privilegio.

Bajo el liderazgo del Presidente Andrés Manuel López Obrador y ahora con la visión científica, humanista y profundamente social de la Presidenta Claudia Sheinbaum, el proyecto educativo de la 4T ha logrado avances que ya son parte de la vida cotidiana de millones de familias. gracias al impulso organizativo y político que ha dado Mario Delgado al frente de la Secretaría de Educación, el compromiso de seguir transformando la educación sigue firme, cercano y con rumbo claro.

1. Docentes más preparados y acompañados

La transformación ha impulsado programas de actualización, formación continua y acompañamiento pedagógico para que maestras y maestros cuenten con herramientas innovadoras y humanistas en el aula.

2. Becas para que nadie quede atrás

La educación dejó de ser un camino lleno de obstáculos económicos. Las becas para niñas, niños, jóvenes y estudiantes de nivel superior han acompañado a millones de familias y se han convertido en una herramienta real para disminuir desigualdades. En México se estudia porque es un derecho, no porque se pueda pagar.

3. Escuelas más fuertes y más cercanas a las comunidades

El programa La Escuela es Nuestra cambió la forma de intervenir los planteles. Ya no es un esquema burocrático: son las madres, padres y comunidades quienes deciden cómo mejorar sus escuelas. Esa democratización del espacio educativo es una de las aportaciones más profundas de la transformación.

4. Contenidos con visión humanista

La actualización curricular puso en el centro los valores comunitarios, la ciencia, la solidaridad y la conciencia social. Hoy se educa para pensar, para dialogar y para transformar. Se educa para formar comunidad y ciudadanía.

5. Ciencia y tecnología para todas y todos

Con la llegada de la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, México avanza hacia una educación más vinculada con la tecnología, la conectividad y el pensamiento científico. La apuesta es clara: que nuestras niñas, niños y jóvenes no solo usen tecnología, sino que la comprendan y se conviertan en creadoras y creadores del futuro.

6. Una educación con perspectiva de derechos

La 4T ha puesto en el centro a quienes históricamente fueron ignorados: niñas y niños con discapacidad, comunidades indígenas, estudiantes de zonas rurales, jóvenes en contextos de vulnerabilidad. La inclusión no es un discurso, es una política pública con presupuesto, con programas y con resultados.

7. Un proyecto educativo que une al país

Estos siete años han demostrado que la educación puede ser la base de la justicia social y del desarrollo nacional. El proyecto no es para unos cuantos: es para todas y todos. Y por eso ha logrado mantenerse firme, porque nace del pueblo, dialoga con el pueblo y responde al pueblo.

El futuro: profundizar la transformación

La Presidenta Claudia Sheinbaum tiene claro el rumbo: una educación más científica, más digital, más humana y más igualitaria. Una educación que siga rompiendo brechas, que conecte territorios y que permita que México se convierta en potencia educativa y tecnológica.

La transformación no es un logro aislado, es un camino que se construye todos los días. Y si algo han dejado claro estos siete años es que cuando el pueblo y el gobierno caminan juntos, los resultados llegan. La educación es el corazón de esta nueva etapa del país y será, sin duda, uno de los mayores orgullos de esta generación.

Porque en México la transformación no solo se cuenta: se aprende, se enseña, se vive y se sigue construyendo.

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