El próximo 1º de junio se marcará un hito en la historia de la democracia mexicana: por primera vez acudiremos a votar por nuestros próximos representantes que impartirán justicia, tal como lo hacen en Bolivia, Estados Unidos, Suiza y Japón. Estos comicios sin precedentes ya han revolucionado a nuestro país, desde el momento en que las y los aspirantes iniciaron las campañas para salir a buscar los votos a los mercados, plazas públicas y calles de las comunidades y ciudades a lo largo y ancho del país, dejando sus finos escritorios para caminar y buscar el voto popular de millones de mexicanos.
Alguien que ha caminado y recorrido el país (desde Cancún hasta Tijuana, desde las comunidades indígenas de la frontera sur de Chiapas hasta las maquiladoras de Tamaulipas) es el candidato Arístides Rodrigo Guerrero García, quien aparecerá en las boletas moradas con el número 48 de la lista de candidatos a Ministras y Ministros.
Este joven candidato ha recorrido el país de manera incansable, visitando desde comunidades de pescadores en Tabasco, hasta San Quintín, Baja California, caminando con los jornaleros agrícolas migrantes de Oaxaca y Guerrero. Ha demostrado que el territorio no está peleado con la preparación académica, ya que cuenta con licenciatura, especialidad, maestría y doctorado por la Facultad de Derecho de la UNAM, todas con mención honorífica; además de una maestría por la Universidad Complutense de Madrid y diplomados en la Universidad de Chicago y Bolonia, Italia. Tal y como él lo ha dicho, está “más preparado que un chicharrón”, como lo expresó en un vídeo que se viralizó rápidamente en las redes sociales y que llamó la atención de millones de ciudadanos, quienes se quedaron atónitos con la preparación académica y profesional del ex Comisionado Presidente del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información de la Ciudad de México, quien actualmente es profesor de la UNAM.
Pero ¿cuáles son las principales propuestas de este candidato disruptivo y creativo, que llamaron la atención de esta pluma?
- Sembrando Justicia: su plan de trabajo plantea llevar a sesionar a la corte, a las universidades y plazas públicas del país los asuntos de relevancia para el país y no solo dictar sentencias en las cuatro paredes del poco popular edificio de la calle de Pino Suárez, en pleno Zócalo de la Ciudad de México, sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación;
- Justicia en tu Lengua: algo muy importante para el respeto a las culturas de nuestros pueblos indígenas, ya que sería interesante ver sentencias que estén relacionadas con los pueblos originarios, traducidas en su lengua, ya sea, maya, mixteco, zapoteco, amuzgo, yaqui, huichol y rarámuri, por decir algunas;
- El Spotify de la Justicia: mediante el uso de Inteligencia Artificial, se sistematizarán las sentencias y las jurisprudencias para tener una recopilación más organizada de estos instrumentos, que sean de fácil acceso a los ciudadanos.
- Sentencias entendibles: el mencionado candidato, ha pregonado que de llegar a la Corte las sentencias serán en un lenguaje más simple para que cualquier persona las entienda y no solo los abogados, además de hacer breves y entendibles razonamientos al inicio de éstas para que las y los ciudadanos sepan de que se está hablando y no tengan que leer las quinientas o mil fojas de una sentencia.
Estas son algunas de las propuestas que me llamaron la atención del candidato 48, quien (de llegar a la Corte) pienso que hará un extraordinario papel, ya que además de ser un hombre muy preparado académicamente es una persona que se ha acercado al Pueblo y ha causado revuelo entre la población. Sin duda preveo que será el hombre más votado para Ministro de la Corte, gracias a su popularidad que ha adquirido con sus frases “ A golpe de Sentencias” y “La palabra Vale”.
Esta elección, según varios estudios de opinión, será muy concurrida y la justicia ya ha empezado a cambiar, ya que desde los primeros días de campaña hemos visto a los actuales jueces y magistrados, que antes no querían recibir al Pueblo en sus oficinas, pidiendo el voto para convencer a la sociedad de que los ratifiquen. Por otro lado, la mayoría de quienes no son son actuales juzgadores, cuentan con una basta carrera profesional y académica para representar al Pueblo, aunque el 1º de junio se verá quienes lograron convencer al electorado para impartir justicia en los próximos años.



