Una vez más, el partido azul deja claro su profundo desprecio por la pobreza. Bajo el discurso de que “creen en aspirar a más”, intentan justificar su clasismo estructural. Pero sus palabras y acciones evidencian algo más que simple aspiración: reproducen de forma sistemática y violenta el racismo y el clasismo, no solo en sus discursos, sino también en las propuestas que presentan desde sus espacios de representación popular.
Esta semana no fue la excepción. La bancada del PAN en el Congreso de la Ciudad de México propuso una iniciativa que recuerda, peligrosamente, las políticas de Donald Trump en Estados Unidos: “limpiar” las calles de todo aquello que consideran incómodo o diferente. Esta vez, su blanco son las infancias en situación de calle, bajo el argumento de “recuperar el espacio público”. Como toda fuerza de derecha, en lugar de atender las causas estructurales que empujan a estas niñas y niños al comercio informal, optan por desaparecerlos del espacio público.
Es el rostro más cínico de la criminalización de la pobreza: perseguir y castigar a quienes han sido despojados, en lugar de generar condiciones para que puedan vivir con dignidad. Lo más descarado es que la propuesta prioriza en el corredor restaurantero y hotelero de la Alcaldía Miguel Hidalgo, una zona de alta plusvalía donde la presencia de personas en situación de calle “incomoda” a sus visitantes. El mensaje es claro: proteger la estética del privilegio, aunque sea a costa de los derechos de las infancias más vulnerables.
En Benito Juárez el patrón se repite: su alcalde panista, Luis Mendoza, ha impulsado un “ordenamiento” para desalojar comerciantes bajo la excusa de “mejorar el entorno urbano”. Lo que las y los vendedores han denunciado es otra cosa: aumento de cuotas y eliminación de rótulos y de identidad de cada negocio para imponer la imagen corporativa de la alcaldía. Sandra Cuevas, ¿eres tú?
No es un hecho aislado. Es un modelo: perseguir y castigar a quienes han sido despojados, mientras protegen la comodidad de las élites.
La idea de “limpiar” un país, como hace Trump, o las calles, como hace el PAN, es en realidad un proyecto de supremacía que criminaliza la pobreza y refuerza un orden social profundamente racista y clasista. No buscan resolver la desigualdad: buscan que no se vea. Pero ahí estaremos, nombrándola, señalándola y resistiendo.





