No conozco una sola mujer mexicana, que no haya sufrido acoso o violencia sexual
A todas desde pequeñitas, nos toca vivir algún tipo de situación que evidentemente, no sabes cómo enfrentar, reaccionar, defenderte y después curar. Tampoco te educan para eso, para enfrentarte a cosas que no deberían pasar, pero pasan
El acoso tiene secuelas emocionales y psicológicas, que en el momento no entiendes porque al principio te sientes agredida, vulnerada, enojada, asustada, pero después entiendes que una persona sea quien sea, decidió satisfacer sus instintos sexuales o psicóticos contigo, como si fueras un objeto sin preguntarte, sin pedirte permiso, o como si no existieras, como si tu mera presencia tuviera el objetivo de satisfacerlo a él, o a ella sin importar tu opinión.
Todas las personas que hemos pasado por situaciones así, podemos platicarte que cada una ha sido muy distinta, dependiendo de tu edad, de tu estado de ánimo, o hasta de la propia fuerza de tu persona para reconocer que tú no eres culpable cuando abusan de ti, que tú no lo provocaste, y que tú no tienes por qué sentirte acobardado o denigrado por una situación semejante.
Lo que yo vi en los videos del Zócalo capitalino, fue una mujer entera que estaba de espaldas, hablando con otros ciudadanos, y que recibió en su cuerpo tocamientos, denigrantes que ni siquiera alcanza a describir lo que observamos y que en su reacción fue la de una mujer que sirve al pueblo y que tiene la entereza de afrontar situaciones difíciles y comportarse sin explotar como lo haríamos cualquier ser humano, sencillamente se retiró y se hizo para atrás.
Cada una reacciona distinto y no por ello tenemos derecho a decir que fue un montaje o peor, juzgarla y hacerla explicar por qué decidió caminar por la ciudad que un día gobernó, porque no imagino a ninguna mujer que por algún motivo permita que le toquen el busto solo para lograr algo político. La oposición es inmunda y no tienen corazón. Da asco el nivel que pueden alcanzar para denigrar a alguien y buscar un poco de atención y éxito narrativo
Por otra parte, concentrándonos en el hecho, ser mujer y ser política es una doble exposición a la violencia. A todas las mujeres políticas nos han puesto la mano en la cintura sin permiso, nos han abrazado extra para sentirnos el pecho, nos han puesto la mano en el coxis para sentirnos las nalgas, sufrimos intentos de besos en la boca, por el simple hecho de estar cerca con la gente y eso no estará jamás bien.
Y aunque no está reconocido así el acoso y violencia sexual son una pandemia nacional y tenemos que combatirla, en equipo y con toda nuestra contundencia.
Ni Claudia Sheinbaum ni ninguna persona debería pasar por eso. Mi solidaridad absoluta con la Presidenta y mi admiración total por su templanza y capacidad absoluta de reacción sin golpear al agresor, por ser capaz de contener la situación y no quebrarse e inspirarnos a todas
Así es: ninguna mujer, seamos quienes seamos, debería tener que pensar primero en el cargo antes que en nuestra propia persona.
Por ello nos toca a todos y todas los que estamos de este lado, en el gobierno, nos toca pensar en cómo vamos a transformar al país para que ninguna persona sufra violencia y acoso sexual de ninguna naturaleza
Claudia Presidenta #SiTocanAUnaTocanATodas



