Ciudad de México a 25 enero, 2026, 3: 43 hora del centro.
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Ahora resulta

PP Inocencia

Ahora resulta que somos violentos. Nos están queriendo vender que somos violentos nomás porque jaloneamos gente en el Congreso y un poquito más en el de la CDMX. ¡Pero es que se pasan! De plano quieren autorizar todo lo que se les ocurre, con el pretexto de que tienen mayoría. ¡Háganme el favor! ¿Qué significa eso de que son mayoría? ¿Que estamos pintados? ¿Que no podemos oponernos a nada? Tengo la sensación de que eso es lo que piensan, no alcanzo a entender por qué. Se creen que lo pueden todo con una mayoría falsa que han construido quién sabe cómo, pero debe ser algo horrible, asqueroso, seguramente. Y es que les voy a confesar una cosa; me produce una depresión y una rabia tremenda que no nos tomen en cuenta. Siento como que en el Congreso nomás tenemos floreritos, que adornan mucho pero no sirven de nada. Así lo veo. Porque lo que sea de cada quien, Kenia es una reina. Y Margarita una princesa. Pero algo no checa. Tengo la sensación de que casi nadie las ve así y que nuestros muchachones no se imponen. Y de verdad no alcanzo a entender por qué, si somos millones los que votamos por ellos y millones los que odiamos a la 4T. ¡Y no entiendo por qué nomás no podemos contra ellos! ¡Al contrario! Ahora hasta quieren meter a la cárcel a Amparito, por cobrar una pensión de su fallecido marido, que murió haciendo su chamba y muy naturalmente (Ley de la gravedad), no como dicen. Porque este señor, por si no sabían, ¡murió en un accidente de trabajo! Es obvio que él trabajaba en Pemex lavando ventanales, para que lo sepan. Su chamba era de altísimo riesgo. Cualquiera que lave ventanas por fuera entiende que es algo intrínseco a la función de lavar, el riesgo de caerse. Sobre todo si no tienes tenis o algo que agarre. O sea, que Amparito se ganó una mensualidad decente (gracias a amistades muy sensibles) que ahora se la quieren quitar, dizque porque el hombre no falleció como se debía. Ahora resulta que ya no somos libres de decidir absolutamente nada. Así estamos ya en este país. Por eso estamos protestando tanto, por todo, por lo que sea, que si nos miraron feo, que si los perros se hacen caca en la calle, que si no queremos que haya frío, que si llegan muchos extranjeros, que si no llegan, que si las banquetas son muy chicas, y así. Queremos protestar por todo, para ver si así por lo menos nos ven tantito, para ver si nos dejamos de sentir en un segundo plano, y que nos vean con lástima en el extranjero. Y lo peor: ¡el mugre peso fortalecido! Pero ya vendrá el Año Nuevo con toda su furia. Al tiempo.

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