AMLO somos el Pueblo organizado

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AMLO somos el Pueblo organizado

Por Pluma Invitada | miércoles, 08 de julio del 2020.

Por: René González

Andrés Manuel López Obrador representa el sujeto histórico en movimiento por la Transformación de México; que no claudica ni se rinde ante adversidades; rostro público de millones de mujeres y hombres libres con honestidad, alegría y firmeza; que en cuatro décadas de lucha social y pacífica hemos atravesado campos minados por vendepatrias y corruptos.

Resistencia pacífica, congruencia de ser y vivir como el Pueblo, serenidad y perseverancia han sido nuestras coordenadas para regenerar el Estado-Nación destruido por el neoliberalismo y lograr un porvenir más justo, fraterno y digno.

Hoy nos representa aquel joven de 1977 quien, con 24 años, no asumió apoltronado en la burocracia su cargo en la coordinación regional del INI, sino que caminó pantanos y ríos de la región maya de La Chontalpa, para imaginar y edificar con indígenas canales de cultivo y viviendas en las aldeas más apartadas, desarrollar programas de créditos a la palabra y proyectos productivos. Si alguien sabe de enseñar a pescar y no solo dar pescado, es López Obrador. 

Andrés Manuel, como cuadro político, renunció a la presidencia del PRI de Tabasco en 1983, cuando los caciques imperturbables no aceptaron una reestructuración democrática desde sus bases y no escucharon la advertencia que, de no hacerlo, vendría la decadencia - ocurrida con la ruptura cardenista cinco años más tarde- acusado por la vieja guardia priista de difundir “ideas socialistas” en las comunidades, tan solo por su demanda de incluir a los de abajo en la toma de decisiones. 

Andrés Manuel, como servidor público, dejó las mieles del poder al renunciar a su cargo directivo en la Profeco, cuando su hermano le increpó que no podía estar sentado en un escritorio de traje y corbata mientras en las calles damnificados de sismos y crisis económicas irrumpían en el escenario clamando justicia. Decidió lanzarse a la ardua tarea de buscar la gubernatura de Tabasco a solicitud del FDN y no aceptó la subsecretaría federal que le ofreció Carlos Salinas para hacerlo desistir de su decisión. Desde la nada, sin estructura ni recursos, logró que la izquierda en esa entidad creciera del 0.2% al 20% de la votación en cifras oficiales.

Andrés Manuel, como candidato treintañero a gobernador, enfrentó en 1988 la campaña negra de la oligarquía local y medios que se alinearon -para vociferar mentiras a coro-, como lo han hecho durante sexenios: “Es comunista, quemará iglesias y expropiará propiedades a los ricos”.

Como líder opositor emergente, enfrentó todas las modalidades del fraudecedario priista: “carrusel”, traslado de votantes de casilla en casilla para emitir voto múltiples veces; “operación tamal”, entrega de desayunos a cambio del sufragio; “urnas embarazadas”, relleno de urnas a favor del candidato oficial con boletas no utilizadas; “votos del más allá" (uso de credenciales de elector de votantes fallecidos), entre otras artimañas. Además, no existía la credencial de elector con fotografía (una misma persona podía votar una y otra vez), ni padrón confiable, y las urnas no eran transparentes.

Como militante de la resistencia civil pacífica, caminó más de mil kilómetros en 50 días ininterrumpidos en el primer Éxodo por la Democracia tras las anomalías en las elecciones locales de 1991 y logró el reconocimiento del triunfo opositor en Cárdenas, Tabasco, el segundo ayuntamiento más importante. La marcha inició en Villahermosa con una treintena de militantes y llegó al Zócalo el 11 de enero de 1992 donde fue recibida por decenas de miles de personas que colmaron la plaza.

Como compañero inquebrantable, plantó cara electoralmente al gánster Roberto Madrazo y al dinero sucio del banquero Carlos Cabal Peniche (quien acabó en la cárcel); exhibido ante la prensa por López Obrador en junio de 1995 al hacer públicas 45 cajas de pruebas de miles de pólizas de facturas, cheques y recibos, que comprobaron el derroche priista por más de 241 mdp, en un nuevo fraude electoral y financiero que conmovió a la opinión pública.

Andrés Manuel es dirigente gandhiano que recibió culatazos de militares y granaderos durante la represión al bloqueo de 51 pozos petroleros que se realizaba en demanda de indemnización a 40 mil campesinos afectados por PEMEX en 1996. López Obrador pidió que no se atentara contra la gente sino contra su persona: “Un dirigente puede arriesgar su vida, pero no la de su pueblo”.

Andrés Manuel es luchador político que, en agosto de 1998, pone al PRD en movimiento para organizar una consulta popular contra el gran robo del Fobrapoa. En ella, participan 3 millones de personas que se expresaron en contra de convertir los pasivos de ese fideicomiso en deuda pública.

Andrés Manuel, estratega electoral y bajo su gestión como Presidente Nacional del PRD, ganó la primera elección para Jefe de Gobierno del DF de la historia con Cuauhtémoc Cárdenas y se obtuvo la votación más alta hasta entonces para la izquierda a nivel federal con el 25% de la votación. Esto se logró instrumentando las Brigadas del Sol con la directriz obradorista del trabajo territorial casa por casa.

Andrés Manuel fue fajador callejero, que padeció otra absurda embestida por “no ser chilango” en el intento de cerrar el paso a su candidatura a la Jefatura de Gobierno del DF. Sin embargo, persiste y convoca a una consulta ciudadana donde la sociedad capitalina lo avala masivamente. Logra competir para ganar y mantener la ciudad a la izquierda.

Andrés Manuel, como Jefe de Gobierno, contó con el mayor índice de aprobación en la historia de la Ciudad de México. En su administración, afrontó entre 2004 y 2005 el uso faccioso del aparato de Estado por parte del foxismo con el proceso de desafuero, que significó un virtual golpe de estado técnico para intentar impedir su candidatura a la Presidencia en 2006.

Andrés Manuel es camarada políticamente indestructible, quien ha enfrentado las calumnias de políticos y delincuentes de cuello blanco, uno tras otro -llámense figuras de ingrato recuerdo en el imaginario popular como Salvador Neme Castillo, Roberto Madrazo, Fernando Gutiérrez Barrios, o golpistas de hoy como Gilberto Lozano, José Antonio Fernández, Gustavo de Hoyos. 

Andrés Manuel fungió como referente moral cuando denunció la Operación Monex para llevar a Enrique Peña al poder. Después de la traición de la cúpula del PRD y de sufrir un problema de salud personal, no se dio por vencido y siguió caminando por el México profundo para lograr el registro de Morena como partido político.

Andrés Manuel es activista de la Esperanza que ante el fraude electoral de Felipe Calderón -quien no  quiso un recuento de votos- postuló la resistencia pacífica, mantuvo el Gobierno Legítimo que desconoció al espurio, y organizó el movimiento en defensa del petróleo para evitar su privatización. Etapas de lucha concitaron el despliegue de la escuela inter generacional de formación política más audaz del movimiento: las charlas nocturnas al pie de la Diana Cazadora o el Ángel, las proyecciones de documentales en cada esquina, los actos culturales en las banquetas del plantón de Antropología al Zócalo, los bloqueos sin violencia a la Bolsa de Valores, los actos de denuncia en Embajadas, la toma ciudadana del entonces IFE, los enormes moños tricolores contra el fraude en las gradas de los estadios de fútbol, la irrupción festiva de jóvenes en programas de audiencia masiva como el de Adal Ramones…  

AMLO somos el pueblo organizado. Logramos un triunfo legal, legítimo y pacífico con treinta millones de votos, para dar un vuelco a la larga noche del neoliberalismo y lograr la 4ª transformación de México. Haremos valer nuestro derecho a decidir el destino de la Nación: dos años del Triunfo y décadas de resistencia. Es imperativo ético redimir a los que murieron sin conocer la victoria. 

Por Pluma Invitada | miércoles, 08 de julio del 2020.

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