Pluma Patriótica

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AMLO y los aspiracionistas

Por: Adrián Martínez Arana

La pasada elección del 6 de junio trajo consigo varios triunfos para el movimiento de izquierda más relevante en la historia de México contemporáneo; entre otras cosas, dio continuidad al proyecto de Cuarta Transformación, encabezado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador. Y aunque el apoyo al movimiento de regeneración nacional se afianzó en la mayor parte del país (ganando 11 de 15 gubernaturas y otorgando mayoría a Morena y aliados en varios congresos locales y federal) no fue el caso de la Ciudad de México. La capital mexicana, bastión histórico de la izquierda, viró hacia la derecha en algunas alcaldías de la ciudad, obteniendo la victoria en 9 de las 16; sin embargo, Morena y aliados conservan la mayoría en el congreso local. Ante el resultado de la elección en la Ciudad de México, el ejecutivo federal comentó lo siguiente en una de sus conferencias mañaneras:

“Pero un integrante de clase media-media, media alta, incluso, con licenciatura, con maestría, con doctorado, no, está muy difícil de convencer, es el lector del Reforma, ese es para decirle: Siga usted su camino, va a usted muy bien, porque es una actitud aspiracionista, es triunfar a toda costa, salir adelante, muy egoísta.”

Al día siguiente, varios medios no tardaron en sacar titulares similares a: «AMLO arremete contra la clase media, los llama aspiracionistas»; «Presidente se lanza contra las clases medias». Esto desató una enorme ola de críticas en las redes sociales en la que distintos grupos políticos y sociales aseguraron que al Presidente no le conviene que haya gente estudiada, porque ellos no votan por él. Asimismo, otros afirmaron que el gobierno empobrece a propósito al Pueblo de México para que soliciten los programas sociales y agradezcan en las urnas tales beneficios.

Precisamente a eso se refería el Presidente: a aquel sector estudiado de la clase media que, aún con un grado de formación más alto que el resto, es propenso a la desinformación. Nadie es mejor que nadie, hemos nacido iguales pero crecido en condiciones distintas. El «triunfar a toda costa, salir adelante» solo es egoísta cuando se ve por el beneficio propio, ignorando al resto. Es una filosofía cultivada en los últimos años: el principio de individualidad. Por supuesto que existe un camino individual; no obstante, resulta negativo omitir que somos parte de una sociedad, de modo que cuando actuamos en favor de alguien más, no lo hacemos sino para nosotros mismos. La colectividad es fundamental para el desarrollo de las naciones, sin ella es difícil lograr el progreso. No es malo tener una licenciatura, maestría o doctorado. Malo es creer que eso hace superior a una persona. Nacimos iguales, pero crecimos diferentes, eliminemos pues las barreras de la desigualdad.


@martinezarana_
Zurdo de mano y de pensar. Estudiante de Ciencias Políticas y amante de la literatura hispanoamericana. Por el bien de todos, primero los pobres.

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