Pluma Patriótica

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Anaya: la próxima manzana podrida e intoxicada por Lozoya

Primero, recodemos que en el mes de enero del presente año, la Fiscalía General de la República (FGR) hizo un anuncio referente a la judicialización de la denuncia que presentó Emilio Lozoya Austin (exdirector de Pemex) contra algunos exfuncionarios federales y políticos entre los cuales figura Ricardo Anaya.

El excandidato, sin credencial de militancia en el PAN a la presidencia en 2018, y otros exfuncionarios fueron acusados de operaciones con recursos de procedencia ilícita, enriquecimiento Ilícito, delitos electorales, cohecho y asociación delictuosa, entre otros.

También cabe recordar que dicha denuncia fue presentada por Emilio Lozoya como parte del proceso para convertirse en testigo colaborador de la Fiscalía en el caso Odebrecht. En pocas palabras: era un trato que se acordó con la finalidad de destapar todo sin omisión alguna para corroborar toda la información proporcionada (proceso que podría alargarse o acortarse, dependiendo del grado de dificultad de su comprobación para evitar tener una carpeta sin pruebas contundentes y probatorios). El punto esencial es que los personajes no se salgan con la suya y realmente paguen por sus delitos, por sus crímenes y por su negligencia hacia el país y su gente; es demostrar que no exista más una puerta giratoria en la FGR, donde entra uno y en cuestión de minutos u horas, salga.

Una manzana podrida es sinónimo de un colaborador tóxico, se caracteriza por ser un detractor de la cultura laboral, un saboteador de proyectos y un generador de mal ambiente.

Por tanto, en la nueva era, en la nueva política y en nuevo régimen, Emilio Lozoya es la manzana podrida o, mejor dicho, prefirió convertirse en una para que su sentencia no sea tan dura. No tiene la libertad, porque debe estar en su domicilio y sin derecho a salir, con un localizador siempre puesto en su tobillo y nada más… desde un plano psicológico, eso es como estar prisionero, la única diferencia es el lugar. Es toda una presión psicológica que sí afecta.

Una manzana podrida que, en su redención, busca limpiar lo poco que le queda al aceptar la sopa y es todo, sin omisión alguna. Muchos prefieren que, a la brava, esto escale hasta uno o más expresidentes, pero se deben tomar en cuenta las estrategias aplicadas para que los de mayor peso puedan cometer errores y a la vez ir desbaratando la defensa que formó con los peones, con los de menor o hasta nulo rango. Pero Anaya no es ningún personaje menor, es de hecho la piedra fundamental para hacer caer a personajes de alto grado, como Diego Fernández de Cevallos, Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray Caso e inclusive, hasta el mismísimo Carlos Salinas de Gortari.

En el arte de la guerra, la paciencia y la inteligencia son la mejor arma para cazar y desbaratar eslabones de una cadena destinada a romperse.

En la lucha no se desiste, sino que se persevera sin excepción alguna.

 

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