Pluma Patriótica

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horacio

Apuntes tapados y destapados

A poco más de tres años que acabe esta administración (¡no vamos ni a la mitad!), para mi gusto se está especulando demasiado sobre quién será el “tapado” o quién será el sucesor de Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia de la República. No es que en otras administraciones no haya sucedido después de las elecciones intermedias. Y a pesar de que el Presidente ha explicado en sus conferencias mañaneras varias veces que  la “curiosa” tradición porfirista del “tapado” ya no existe más, me sigue pareciendo totalmente antinatural, absurdo y fuera de lugar que la opinión pública y los mismos políticos manifiesten ya con tanta celeridad y fruición sobre quién sí y quién no, quién quiere y quién pretende, a quién apoya la misma opinión pública y a quién no, y de los vericuetos y jugadas —a veces sutiles, a veces un poco más burdos—  que los políticos están empezando a hacer con tal de estar en “la lista”. 

Paradójicamente, cuando se trata de planear a largo plazo lo que se va a hacer ya en el poder , ya en una curul o en un puesto público, son pocos los que han pensado en trabajar con visión de trascender el dañino cortoplacismo al que se está acostumbrado en la administración pública ,en contraposición a lo que debería ser: planear transexenalmente y a largo plazo. Es igualmente necesario concentrarse en el aquí y el ahora, y a la misma vez también el planear a largo plazo un proyecto de nación: eso pareciera ser atribuible e inherente a unos pocos políticos, como el mismo Presidente quien lo hace y lo muestra a diario.

Congruente se manifestó Marcelo Ebrard  en la mañanera del martes 13 de julio. Aunque se haya “ autodestapado” él mismo como posible sucesor de Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia, señaló que lo importante es cumplir con todas sus obligaciones y las instrucciones que su superior le encomienda: el aquí y el ahora. Y no deja de trabajar con la congruencia de siempre. Solo que debe asumir los riesgos que el “autodestaparse” tan prematuramente harán que pueda ser blanco desde ahora de una feroz y resentida oposición que no desaprovechará la oportunidad para buscar elementos y darle cualquier cantidad de golpes bajos.

El consuelo que queda con todo esto es que la oposición hasta el día de hoy, y con el respeto que me merecen muchos miembros de ésta, aún no sacan ninguna figura relevante ni prominente para ser una opción real y digna opositora. Por eso y desde ya, Morena debe ponerse las pilas y dejar de lado y solucionar cuanto antes todas las rencillas internas que han provocado, y que quienes no pertenecemos al movimiento internamente, — y que lo seguimos apoyando por ser la única salida que tiene México para salir de la espiral de pobreza, corrupción y degradación social—, sigamos viendo a este Movimiento como algo que seguirá enarbolando una Transformación y no una deformación, con la misma fuerza que la empezó Andrés Manuel López Obrador y gracias a quien ellos aún tienen mucho que agradecer y motivos miles para ponerse a trabajar. De otra manera, cavarán poco a poco su propia tumba y eso sería desastroso para México, una vez más.

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Aunque se haya desmontado ya desde hace tanto tiempo el montaje de Televisa en el que ha salido tan señalado el periodista Carlos Loret de Mola y los tristemente célebres Luis Cárdenas Palomino y Genaro García Luna, pese al careo reciente, lo más tristemente patético y relevante es que Israel Vallarta sigue en la cárcel y quienes deberían estar presos no lo están. Triste, pero el sistema de justicia en este país está muy por debajo de las expectativas mínimamente racionales que deberíamos esperar los ciudadanos. Mientras no haya una limpia en el Poder Judicial y una profunda reforma a la Carta Magna donde se garantizan los derechos de todos a una ley justa, México seguirá siendo un país asquerosamente corrupto, corruptor e impune que a una gran mayoría de ciudadanos sensibles, conscientes y honestos nos llena la cara de vergüenza.

Epílogo 

La comunidad mexicana LGBT+ en la década de los 20’s

La comunidad de la diversidad en México no es más que un reflejo de la sociedad actual mexicana: una sociedad dividida, polarizada, clasista, racista, machista y fragmentada en numerosos intereses, clases sociales, corrientes de pensamiento, ideologías políticas y hasta religiones, razón por la que siempre me ha costado trabajo  llamarla “comunidad”. 

Sin embargo, comunidad o no, lo que hoy nos une a todos los integrantes de la diversidad sexual para conmemorar nuestro orgullo por pertenecer a este importante e innegable sector de la población es precisamente esa conciencia colectiva que detona la necesidad de pertenecer a la sociedad tal como somos, y no ser por ello excluidos solo por nuestra preferencia sexual.

Nuestro movimiento de orgullo siempre ha sido el pertenecer a un movimiento social defendiendo nuestra otrora vilipendiada identidad por quienes nunca nos aceptaron, por quienes nos maltrataron, nos discriminaron, nos confinaron, nos asesinaron o nos quisieron hacer conversiones religiosas, muchos de los cuales siguen aún sin reconocer que somos una realidad distinta y muy diversa a la que ellos tienen preestablecido en su mundo. De lo que no se dan cuenta es que nuestra realidad podría y debería ser perfectamente compatible con la suya al vivir en el mismo espacio vital y al intentar tener una sana convivencia diaria con ellos, tanto en las grandes urbes o en las poblaciones pequeñas o rurales.

Actualmente, nuestra calidad de vida como miembros de la diversidad sexual en las grandes urbes como la CDMX está prácticamente incólume, y al haber sido esta capital el primer bastión de izquierda de nuestro país -y por ende el de mayor otorgamiento de libertades y prebendas sociales para las minorías- nos ha garantizado por años la preservación de nuestra integridad, aunque no en todos los sectores. Quienes más platos rotos han pagado han sido los miembros de la comunidad transgénero quienes aún siguen siendo enormemente maltratados en los diversos entornos en esta ciudad. El problema de la discriminación a la comunidad trans no es exclusivo de la CDMX y se replica con mucha violencia y crímenes de odio en gran parte del territorio nacional. Y el resto del sector LGBTI+ también sufre discriminación, odio e incomprensión en muchos otros lados del país, cuenten o no con leyes que nos amparen como el matrimonio igualitario, el derecho a adoptar por parejas del mismo sexo y el reconocimiento de identidad a un transgénero. Mientras más conservadores e ignorantes sean los gobernantes, presidentes municipales o representantes de comunidades en lugares con menos apertura a estos temas, y manipulados por intereses religiosos o de doble moral (de quienes niegan su preferencia sexual viviendo una doble vida), más vulnerados serán nuestros derechos. 

Lo que necesitamos como comunidad de la diversidad -si es que estamos en verdad orgullosos de pretender ser una verdadera comunidad-, no es solo en el mes de junio, mes del orgullo,  sacar la casta por nuestros derechos o nuestras conquistas sociales logradas. Es sacarla a diario y con acciones que beneficien a tod@s: educarnos a nosotros y educar a la sociedad para tener una mejor convivencia, información certera y más sensibilización, con fin de crear a mediano y largo plazo una sociedad mejor informada, mejor educada, más sensibilizada y con una mentalidad más crítica y abierta. Debemos aspirar a un México socialmente desarrollado y libre. Las leyes están ya promulgadas y funcionando, y deben ser promovidas a nivel nacional por un Poder Legislativo que gobierne para todos, sea cual sea su ideología, que es lo que aparentemente hoy en día menos les importa. Es su obligación y ninguna ley que otorgue derechos a cualquier sector de la población debe ser descartada. Y se debe reconocer, además, que estamos en todos los otros sectores de la población: el estado, el ejército, las iglesias, la política, las empresas privadas, la intelectualidad, la cultura y las artes, el comercio, la banca etc., y contribuimos a la funcionalidad de todos ellos. Que no lo ignoren y no lo olviden.

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