Pluma Patriótica

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Asignatura pendiente: cooperativismo

«Las cooperativas son la antesala del socialismo.»

V. I. Lenin

Al gobierno de la 4T, ya pasadas las elecciones, con la pandemia controlada y enfilada a la segunda mitad de su mandato, le queda una asignatura pendiente: el fomento a las cooperativas, organizaciones sociales con las cuales los trabajadores logran ser dueños de su propio trabajo y llevan a cabo actividades económicas para satisfacer sus necesidades.

Pero, antes de entrar en materia, vale detenerse para entender qué son las personas trabajadoras, empresarias y cooperativistas.

Un trabajador es toda persona que, en el capitalismo, recibe un salario y es explotado por la clase empresarial: desde un obrero o campesino hasta un artista, un científico o un intelectual. El empresario es aquel que. siendo el dueño de los medios de producción, se apropia de la riqueza generada por la fuerza de trabajo del trabajador y convierte a su favor el recurso público en privado. Las personas cooperativistas son los trabajadores que, al cooperar entre sí, consiguen ser dueños de los medios de producción, trabajan para su beneficio y gozan de las riquezas adquiridas: son dueños de su propio trabajo.

Hay que dejar en claro que si bien las cooperativas suceden en un régimen capitalista, tienen su propio régimen organizativo con estatutos y reglamentos específicos. En México, el código que regula esta forma de organización social es la Ley General de Sociedades Cooperativas y tanto la Cámara de Diputados como la de Senadores tienen Comisiones de fomento cooperativo. En el ámbito internacional, las cooperativas se rigen por la Alianza Cooperativa Internacional.

Sin embargo, a pesar de la legislación particular, las sociedades cooperativas no dejan de estar en condiciones de gran desventaja frente a las sociedades mercantiles que conforman la clase empresarial. En las leyes que regulan el cobro de impuestos, las cooperativas tienen cargas impositivas que dificultan su creación y estabilidad. Además, se enfrentan a una narrativa malévola neoliberal que les asocia con ideas de atraso, subversión, izquierdismo y fracaso.

Si la 4T representa un gobierno socialmente comprometido, entonces está obligado a fomentar las cooperativas en todo lo ancho y largo de nuestra nación.

En México hay ejemplos de varias cooperativas exitosas de todos tamaños: desde las enormes Cruz Azul y Pascual, hasta (por ejemplo) personas carpinteras, pescadoras, trabajadores de la limpieza, de computación o productoras de hortalizas y flores, pasando por abuelitas que elaboran pasteles o cooperativas cinematográficas. Se calcula que hay actualmente en nuestro país alrededor de 12,500 cooperativas dedicadas a la producción, distribución y consumo de bienes y servicios.

Asimismo, se estima que hay alrededor de 3 millones de cooperativas en todo el mundo y que estas proveen empleo u oportunidades laborales para al menos 10% de la población global ocupada.

Un dato contraintuitivo del movimiento cooperativista internacional es que, opuesto a lo que podría pensarse, está presente tanto en países en vías de desarrollo como en países desarrollados. De hecho, en 4 países desarrollados la economía cooperativa comprende más de 10% del Producto Interno Bruto: Nueva Zelanda 20%, Países Bajos 18%, Francia 18%, Finlandia 14%, Canadá, Alemania, Corea del Sur, Japón, etc.

Las utopías de muchos siglos de personas soñadoras como Bartolomé de las Casas, Robert Owen o Rosa de Luxemburgo hoy adquieren forma en sociedades cooperativas.

No es nada utópico pensar en un país totalmente cooperativista: bancos cooperativos, actividades financieras cooperativas, cooperativas de bienes y servicios en toda la gama económica y social, incluidos el arte y la ciencia. Una sociedad de esa índole podría ser hoy, no un sueño utópico, sino una realidad de un futuro cercano… Una sociedad cooperativa, socialista…

La 4T tiene hoy la asignatura pendiente de dar un gran impulso al cooperativismo y apoyarlo con todos los medios económicos, por todos los rincones del país. Sería un gran paso hacia la dirección correcta.

Comunismo, asignatura pendiente para el futuro. Socialismo, asignatura pendiente para mañana. Cooperativismo, asignatura pendiente para hoy.

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