Pluma Patriótica

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Factureras. Dos visiones

Factureras. Dos visiones

La aprobación en el Senado de modificaciones a cinco ordenamientos para tipificar como delincuencia organizada y una amenaza contra la seguridad nacional a quienes defraudan al fisco con la venta o compra de facturas falsas, ha generado reacciones que bien vale la pena analizar a la luz de su significado y del mensaje que, por otro lado, acompaña a esta reforma como parte de una más amplia estrategia fiscal.

Por un lado se encuentra la urgencia que presenta el grave problema de evasión fiscal que enfrenta el país. De acuerdo con la OCDE, nos encontramos en el último lugar de recaudación de impuestos entre los países miembros, y estimaciones del Instituto Belisario Domínguez del Senado apuntan a que la evasión tiene un costo de entre 2.6 y 6.2 por ciento del PIB. Frente a esto, quienes se han dado a la tarea de criticar las nuevas estrategias fiscales (de las cuales sólo menciono una) han sostenido: estamos de acuerdo en que hay que combatir la evasión, pero no así, es decir, no castigando a quienes evaden impuestos ni persiguiendo la práctica. ¿Entonces?

Parecería que, como con otras iniciativas de este gobierno, lo que está en juego no es la medida misma sino una propuesta más de fondo sobre el país que se está defendiendo. Y de nuevo, de un lado de la batalla se encuentran quienes se resisten a que se mueva cualquier cosa que modifique el modelo que nos ha traído hasta aquí y que ha producido, por cierto, toda una cultura de agandalle que lo arropa y a la que ahora apelan quienes se oponen a las nuevas medidas fiscales, increíblemente, para legitimar su discurso.

Tanto el PRI y el PAN, en voz de sus senadores, como Coparmex han salido a calificar el endurecimiento de medidas en contra de las factureras fantasma como terrorismo fiscal y un instrumento que generará incertidumbre jurídica a las empresas, además de que operará en contra de la inversión. De la misma manera que en otros momentos se ha defendido que quien no gana millones es blanco de la corrupción, hoy, aparentemente, la idea es que perseguir la evasión es un obstáculo para cualquiera que quiera hacer negocios. Y cuando la senadora Claudia Ayala, del PRI, afirma: “No les basta con acosar a los empresarios, ahora los quieren meter a la cárcel”, ”hay que tener mucho cuidado”, lo que está diciendo es: ¡¿cómo se atreven a pedir que no roben impuestos?!, aun si lo trata de adornar añadiendo que a quien se persigue es al ciudadano común que “se equivocó” a la hora de hacer sus declaraciones. Un ciudadano común puede aclarar una equivocación. Un defraudador de 7.8 millones de pesos1 difícilmente puede apelar al error de buena fe.

Lo que está en juego en esa lucha, más allá de la recaudación, es la defensa de la cultura de la corrupción y el privilegio, contra una nueva que hace responsables a funcionarios, ciudadanos, políticos y empresarios. Esta medida, como otras, establece pautas cargadas de un significado en el que la ética importa. No es casualidad la gravedad que hoy adquiere el señalamiento de defraudación. Es un posicionamiento según el cual la relatividad con la que se ha conducido de arriba abajo el país se termina y empieza a establecerse con claridad la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. Y contra lo que puede pensarse, eso no es un instrumento unidireccional del gobierno hacia el ciudadano, sino una camisa de fuerza en la que el primero tampoco puede equivocarse. Lleva consigo una enorme responsabilidad.

NOTA

1 Es la cantidad mínima de defraudación establecida en el Senado para ser merecedor de prisión preventiva oficiosa y la mayor pena frente a una sentencia condenatoria.

Azul Alzaga Magaña. Analista política y social, politóloga del CIDE y fundadora de la Asociación Civil Observatorio de la Justicia A.C. Actualmente es colaboradora de Milenio como columnista invitada en temas políticos, en materia de comunicación, seguridad y justicia, así como co-conductora del noticiero dominical de las 22:00 y del segmento de entrevistas La conversación

@azulalzaga

Otros textos de la autora:

-Moralmente derrotados

-Repensar hacia adelante

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