Una vez más, como en decenas de ocasiones anteriores —primero como dirigente social y político, luego como candidato presidencial y ahora como Presidente de México— Andrés Manuel López Obrador visita el estado de Chihuahua para recorrer Chihuahua capital y su principal ciudad fronteriza, Ciudad Juárez.
Chihuahua —un estado que en el transcurso de las últimas décadas ha sido severamente golpeado principalmente por la acción y omisión de los gobiernos corruptos tanto del PRI como del PAN, sumergiendo en la pobreza y la marginación y excluyendo del bienestar social a gran parte de su población— hoy comienza a levantarse, poco a poco pero a pasos constantes y sonantes gracias al trabajo realizado y encabezado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador a través del Gobierno de México en la entidad.
Los gobiernos priistas en la entidad, respaldados en el pasado desde la mismísima Presidencia de la República, se dedicaron única y exclusivamente al saqueo de las arcas públicas sin importar el interés general de la ciudadanía chihuahuense, llegando a su clímax durante el sexenio de César Duarte, cuando la rapiña de las autoridades estatales —comenzando y bajo la línea del exgobernador— fue descarada y generalizada, lo que dejó detrás mayor pobreza y sufrimiento para el Pueblo y una deuda mayor a los 55 mil millones de pesos que se heredó a las futuras generaciones.
Con la llegada del panismo a la administración estatal las cosas no mejoraron, la ineficiencia e ineficacia han sido sus principales características. Desde la administración de Javier Corral Jurado y ahora con el regreso del duartismo a través de la gobernadora Maru Campos, la receta ha sido la misma, deuda y desinterés por resolver la profunda problemática que sufre nuestro Pueblo.
No se ha querido seguir o replicar la estrategia del Gobierno de México para darle bienestar a los chihuahuenses. El combate a la corrupción, debemos reconocerlo, tuvo buenos resultados con el exgobernador Javier Corral, pero de poco sirvió con la llegada de la actual gobernadora, perteneciente a la misma mafia que combatió. La austeridad es un concepto desconocido e ignorado por las altas esferas políticas y gubernamentales en Chihuahua.
No olvidamos tampoco que el otro gran problema que sufren nuestra entidad tiene que ver con la seguridad y el avance de los grupos del crimen organizado, mismo problema que se detonó y mismos grupos que tomaron mayor poder durante la mal llamada guerra contra el narcotráfico, iniciada por el expresidente Felipe Calderón.
La esperanza del Pueblo chihuahuense queda entonces y fue depositada claramente en el 2018 en la figura de nuestro Presidente Andrés Manuel López Obrador. Desde ahí, con el Gobierno de México se ha dado atención a la población de Chihuahua, iniciando con los más de medio millón de beneficiarios de los programas para el bienestar que tiene el estado.
La parte del compromiso con los chihuahuenses del gobierno federal está en marcha y sigue profundizándose, pudiendo ser mayor si se contara con una sintonía de estrategias con el estado y los municipios. Por lo pronto parece lejana esta posibilidad, pero confiamos que más temprano que tarde haremos llegar esta posibilidad al estado grande, resurgiendo, reviviendo y exaltando la actitud y herencia progresista y revolucionaria que tiene nuestro Pueblo.
Nuestro Pueblo tiene una herencia revolucionaria, no es dejado y sabe reconocer perfectamente a sus opresores, no tardará mucho tiempo para que Chihuahua tenga de nueva cuenta un gobierno patriota y villista, honesto y revolucionario que surja del mismo Pueblo y se entregue a él por completo.



