junio 13, 2021

Pluma Patriótica

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martes, 11 febrero, 2020
Busca a Miss Van

Busca a Miss Van

La subcultura emo se originó en los años 80; nació como un género musical derivado del hardcore punk, pronto los jóvenes comenzaron a identificarse escuchando esas melodías y letras intensas y adoptando ese particular sombrío estilo: ropa oscura, cabello muy lacio, ojos fuertemente delineados, mostrando un aire melancólico.
Pasaron poco más de dos décadas y el “estilo emo” resurgió, no solamente en la moda y la música, también en el arte urbano.
En México, aunque ya llevábamos varios años “disfrutando” de los beneficios del Internet, los jóvenes estábamos como hechizados, nos parecía algo fenomenal, pues nosotros habíamos crecido haciendo la tarea gracias a enciclopedias y consultando todo tipo de libros, y ahora con la facilidad de un clik podías acceder a un mar de información e imágenes y saber qué pasaba en el mundo en cuestión de minutos.
Por ese entonces me encantaba acudir a los cibercafé o a los centros que contaban con un espacio para la consulta web. Me pasaba horas allí, me gustaba observar en internet dibujos de niñas tristes con ojos grandes, que tenían ese “aire emo”; imprimía las imágenes y las pegaba en la puerta de mi habitación, a la cual pocos podían entrar y por lo que mis hermanos mayores me decían una y otra vez: “qué rara eres”.
Incomprendida, como en ese entonces me sentía, un día se acercó a mí un hombre muy alto y tras observar mi búsqueda me dijo: “busca a Miss Van”. Era un extraño, pero no dudé en obedecerlo. Cuando encontré su trabajo en la red me impactó. Eran niñas conejo, mujeres gato, tenían cuernos o antifaces, eran voluptuosas, muy sexys, pero un poco tristes. Quedé encantada con lo que vi, me enamoré al doble.
Después supe que Miss Van era una “artista callejera” de Toulouse, Francia, que comenzó desde muy joven en el mundo del graffiti, dejando en la ciudad que la vio nacer su marca particular. Su arte feminista inundó las calles y poco a poco fue ganando seguidores, que se multiplicaron por todo el mundo gracias al Internet.
Ya pasaron varios años desde entonces y todavía sigo maravillándome con su trabajo, ahora la sigo en Instagram y le dejo mensajes como cualquier fanática, Miss Van muy amablemente le da Me Gusta (lo hace con todos sus seguidores), pero de todas formas me emociono como la primera vez que vi a “Las poupees” (como ella llama a esas mujeres/niñas que protagonizan su obra).
Ahora sus cuadros forma parte de diversas galerías, sin embargo su trabajo no ha perdido ni un ápice de su espontaneidad y belleza. Continúa rindiéndole un homenaje al sexo femenino, a mujeres sensuales, imponentes, que también son frágiles y pueden quebrarse en cualquier instante, pero que a la vez son capaces de iniciar una batalla y, por supuesto, ganarla.
Contemplar esa imágenes me gusta porque me recuerda a esa época “emo” de mi vida que nunca se fue del todo, a esas cosas que se pierden, pero que jamás se olvidan; me gusta más que nada porque siempre que las veo escucho la voz de aquel extraño, el hombre alto, diciéndome: “busca a Miss Van”.

Graciela Rodríguez. De Saltillo, estudie Comunicación en la Universidad Autónoma de Coahuila. Periodista he publicado en diversos medios del norte del país. Amante del cine, el arte y la literatura. Trabajo en mi primera novela.

@Sovkita

 

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