Pluma Patriótica

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Bye a las mascarillas

Tal parece que a los gobernadores republicanos de Texas y Misisipi les urge reabrir la economía, pues el pasado dos de marzo anunciaron su decisión de levantar las órdenes de llevar mascarillas para evitar contagios del SARS-CoV-2 y permitir que los negocios operen al tope de su capacidad.

Para el gobernador de Texas, Greg Abbott, este paso se puede dar con plena confianza debido al rápido progreso de las vacunaciones, algo que sin duda los expertos no comparten del todo, advirtiendo del peligro que esto puede ocasionar. Aunque tampoco se puede olvidar que desde hace más de seis meses miles de texanos han sido apartados de sus empleos y que los propietarios de pequeños negocios han sufrido para pagar sus cuentas. Ese es el argumento que el gobernador Abbott resaltó y el mismo que replicó el gobernador de Misisipi, Tate Reeves, agregando que ya no es necesario mantener distancia física en ningún establecimiento.

Un relajamiento en este momento sería un peligro, tomando en cuenta la aparición de nuevas variantes; a pesar de la reducción de los casos en las últimas semanas, los declives se producen después del mayor pico que se haya registrado en la pandemia.

La nueva recomendación de no portar la mascarilla cimbró a todas las tiendas, así como a los distritos escolares del área de Houston, donde seguirán con la recomendación de que los niños porten su mascarilla y mantendrán las recomendaciones sanitarias antes establecidas, aunque la responsabilidad personal será lo que impere en estos estados.

¿Cómo reaccionará Estados Unidos, el país más golpeado del mundo por el coronavirus?  Ya registra más de 28,7 millones de casos y 515.000 fallecidos, 44.000 de ellos en Texas y 7.000 en Misisipi, según el último recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Relajar las restricciones en este momento podría conducir a un aumento, especialmente con la propagación de las nuevas variantes. La decisión es imprudente por parte de Greg Abbott, por no calificarla como una locura. El aumento de casos por viajes a otros estados hará más probable la aparición de las nuevas variantes en Texas. Sin embargo, la reciente tormenta invernal dejó a millones de personas sin servicio eléctrico y agua potable, lo que obligó a las familias a refugiarse estrechamente con otras familias, que sí contaban con los servicios, por lo que podría amplificar la transmisión del virus en las próximas semanas.

Fue el mismo Abbott, quien impuso el mandato sanitario en julio, durante la oleada mortal en verano, restringiendo medidas en negocios. No obstante, parece que poco tiempo después esa decisión claudicó en el sentido de que los cierres no funcionan y las medidas extremas no llevan a ningún lado.

La pandemia está lejos de terminar y los estados no deben bajar la guardia, adoptar sus propias medidas y la responsabilidad personal jugará un papel importante en la vida cotidiana de los miles de texanos.


@lorgocar
Licenciada en Derecho por la Universidad de Guadalajara. Formándose como especialista en Seguridad Pública. Obradorista en Transformación. Por el bien de todos, primero los pobres.

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