Durante la pandemia, el Presidente Andrés Manuel López Obrador comentó en una mañanera que íbamos a regresar a las plazas públicas a abrazarnos de nuevo. Esto sucedió en su tercer informe de gobierno el 1 de diciembre, cuando se dieron cita más de 250 mil personas abarrotando la Plaza de la Constitución, nuestro histórico zócalo, que nos ha visto durante décadas en la lucha por la justicia y la democracia.
El tercer informe de gobierno entraña un fuerte llamado a la transformación de la cultura política; es un planteamiento de una política de liberación. El Presidente inició sintetizando la fórmula de la Cuarta Transformación: “Gobernar con honradez y poner toda nuestra atención en el bienestar de la gente”. Esto significa el combate frontal a la corrupción, la austeridad republicana y la atención directa a las causas de las violencias y desigualdades que, durante muchos gobiernos, se gestaron y se encrudecieron. López Obrador informó que el ahorro que ha generado el gobierno en los tres primeros años asciende a un billón 400 millones de pesos; solo por poner un ejemplo, el costo del aeropuerto Felipe Ángeles y la cancelación del aeropuerto de Texcoco implicaron un ahorro total de 125 mil millones, con lo que se está financiando el 83% de la construcción del Tren Maya.
La postura es clara al decir no al fracking, no al maíz transgénico, no a concesiones mineras y no a todo lo que vulnere nuestra soberanía o implique el despojo y saqueo de la nación. Es definirse al decir sí a consolidar la soberanía nacional con la reforma eléctrica y la nacionalización del litio; al igual que decir sí por el bien de todos primero los y las mas pobres.
La democracia es hacer un gobierno del Pueblo, para el Pueblo y con el Pueblo; es entender que la prioridad es la humanidad y no el mercado; es poner por delante la dignidad humana en lugar de la ganancia, y es entender la fraternidad universal como la solidaridad entre naciones e individuos, en lugar del sometimiento y despojo requerido por el gran capital.
Pero todo esto que vamos logrando y construyendo en el país para los y las mexicanas, al igual que para la humanidad, se cimenta en dimensionar la importancia de la revolución de las conciencias: la transformación cultural de entender y hacer la política. Como lo dijo el Presidente: “Eso es lo más cercano a lo esencial, a lo mero principal y eso es lo más cercano a lo irreversible”. Lo que no podrán echar atrás los conservadores es la conciencia que como pueblo vamos tomando.
Por eso creamos el nuevo mecanismo de revocación del mandato y lo practicaremos hasta que se vuelva un hábito, porque el Pueblo pone y el Pueblo quita. Todo se realiza con la finalidad de instrumentar un principio democrático y materializar la esencia del articulo 39 constitucional. En abril de 2022 vamos a someter el proyecto de nación a la evaluación del Pueblo, porque es el único que nos puede dar brújula en este caminar histórico.
El fuerte llamado de Andrés Manuel nos invita a asumirnos en la naciente política que implica tenderle la mano a quienes se han quedado atrás. Por ello, AMLO les habla a las nuevas generaciones, a las personas jóvenes, para que tomen en sus manos la continuidad de la transformación y el noble oficio de la política guiada por el principio juarista “con el Pueblo todo, sin el Pueblo nada”.
De igual forma, el Presidente fue contundente cuando exhortó a no ser tibios, a no ser falsos, a no andar como medias tintas, a no correrse al centro quedando bien con todos menos con el Pueblo. La propuesta de política que enarbolamos implica y exige autenticidad y definiciones claras. En la práctica, “Ser de izquierda es anclarnos en nuestros ideales y principios, no desdibujarnos, no zigzaguear.” En conclusión, es hablar con la verdad, luchar por la justicia, es pronunciarnos por los pobres, los olvidados, las invisibles de la historia, las oprimidas. Todo esto será la garantía de resistir los embates de la reacción y salir adelante con los múltiples proyectos de liberación.
Porque somos mujeres y hombres libres y conscientes, protagonistas del cambio verdadero, sigamos haciendo historia.



