Pluma Patriótica

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miércoles, 12 febrero, 2020
Chile Despertó: el toque que r

Chile Despertó: el toque que rebasó el vaso

Desde el año 1987 que no se vivía en Chile una situación de represión de modo tan violento. Casi 30 años de democracia y libertad, junto a superficiales números positivos, como el PIB que sitúa a Chile como “el jaguar de Latinoamérica” han encubierto una profunda desigualdad social. Las brechas se hicieron cada vez más abismantes y el acceso a la salud, educación, vivienda y transporte, junto a una permanente sensación de injusticia (calidad de vida, salarios insuficientes, falta de oportunidades) fueron alimentando esta olla a presión, que sin duda estalló con muchísima fuerza.

En el último tiempo han salido a la luz pública una seguidilla de situaciones que desenmascaran el abuso de poder de quienes ocupan privilegiadas posiciones de poder, como el “perdonazo Delano y Lavín”, empresarios que evadieron impuestos por más de un millón de dólares cada uno, y como parte del castigo fueron enviados a clases de ética en una universidad.

En total se han condonado deudas por 774 Millones de dólares a grandes empresas, durante la última década. Pero eso no es todo, otro ingrediente de este caldo, han sido las recurrentes y provocadoras declaraciones de nuestras autoridades, como la del ministro de economía, quien frente al alza de las tarifas de metro en horario punta, invitó a los chilenos a levantarse más temprano, para así pagar menos.

Estas frases displicentes, cargadas de una gran falta de empatía y que sin duda son una bofetada ante las problemáticas que viven miles de chilenos cotidianamente, terminaron por desatar la indignación colectiva, que sería solo el principio, de una verdadera revolución.  

 Chile cambió.  

 El pasado viernes 18 de octubre estudiantes organizados evaden el pago de metro en Santiago a lo largo de 17 estaciones, en protesta por el alza reiterada en sus pasajes y se desata una escalada de violencia sin límites. Manifestaciones en diferentes ciudades con incidentes bastante graves como incendios a establecimientos, barricadas y saqueos, al mismo tiempo que se desarrollaban movimientos ciudadanos pacíficos, generaron la reacción casi inmediata del gobierno, al decretar estado de emergencia y toque de queda. Sí!, ¡toque de queda! El toque de queda es una orden del presidente a que los ciudadanos se refugien en sus hogares, por un tiempo determinado, mientras los militares salen a la calle a “controlar” el orden público.

Esta decisión, naturalmente generaría una reexperimentación del trauma de haber vivido en dictadura, activando a los ciudadanos de todas las tendencias políticas. Esto empeoró cuando comienzan a morir civiles en manos de militares. De pronto, no podíamos salir a la calle, estábamos en peligro y ya no podíamos confiar en nadie. Nuestro presidente declara que “estamos en guerra contra un enemigo poderoso”, y eso nos hizo saber que ¡no!, que no íbamos a aceptar esta realidad impuesta y falsa, y así el miedo que nos invadía pasó a segundo plano, todo el pueblo chileno se levantó para hacerle saber al mundo que no es verdad, que no estamos en guerra y que, por el contrario, estamos más unidos que nunca.

El pasado 25 de octubre tuvimos las manifestaciones más impresionantes de nuestra historia. Sólo en la Capital marcharon más de un millón y medio de personas, durante horas, expresándose en completa libertad y en paz, familias con niños, ancianos y jóvenes de todos los estratos socioeconómicos y sin distinción de ideología, unidos para levantar la voz, “por el derecho de vivir en paz” (canción de Víctor Jara que se ha escuchado en las manifestaciones). Chile despertó, pero no fue de un día para otro.  

María José Jiménez P. Psicóloga, Chilena, Directora de Matices consultora y Giunti Psychometrics Chile. He sido docente de cátedra en escuelas de psicología de la PUCV, UNAB y U del Mar, así como de la ISRR, y expositora en diversos congresos de psicología en Chile y el extranjero. 

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