Para entender por qué Trump intenta desatar una batalla comercial con China hay que remontarnos a más de 300 años. China tiene una larga e importante historia de comercio en el mundo, con la Ruta de la Seda, la primera gran ruta mundial de comercio y que logró conectar a Asia y Europa, lo que les permitió expandirse territorialmente y económicamente.
El auge económico y comercial de China no es algo nuevo, por miles de años han sido una potencia mundial y su dominó de los mercados es el de más años de la historia y su única caída fue durante la guerra del opio, después de que los ingleses cayeran en cuanta que China no tenía necesidad del comercio de Inglaterra y de sufrir un desequilibrio de la balanza de pagos, impulsaron la exportación ilegal de opio, una droga adictiva que llevaron a China mediante contrabando con el fin de levantar su economía.
De esa gran caída China se supo levantar de manera espectacular y en solo 40 años han vivido la expansión sostenida más rápida por una economía principal en la historia con un crecimiento del PIB que ronda en una tasa media anual del 10% y cuyas exportaciones en los últimos 5 años pasaron de $2,76B a $3,42B. China se logró transformar en lo económico y social a través de en sectores clave como el financiero y el tecnológico, convirtiéndolos en una superpotencia mundial.
Hoy, Estados Unidos Unidos vive un momento igual de delicado al que vivió China con el opio (pero ahora con el fentanilo), la diferencia es que mientras China combatió las causas, en Estados Unidos buscan comenzar guerras comerciales sin pensar en la raíz de este gran problema de adicción. Si Donald Trump no comienza a colaborar en lugar de competir está condenado a los estadounidenses a una crisis social y económica en donde solo abrirá paso a China para convertirse en la potencial número uno del mundo.





