Ciudad de México a 25 enero, 2026, 3: 36 hora del centro.
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Coahuila es mucha pieza

Ramon Elorza

Lo demostró en 2024 y en 2026 Morena ganará nuevamente.

La elección presidencial de 2024 dejó un mensaje ineludible: el Pueblo de Coahuila quiere sacudirse de una vez por todas las cadenas del priismo. Contra todos los pronósticos del conservadurismo local, Claudia Sheinbaum Pardo, candidata del movimiento de la Cuarta Transformación, arrasó en las urnas con más del 53 % de los votos, superando por amplio margen a Xóchitl Gálvez, la abanderada de una derecha cada vez más desfondada.

Lo que sucedió en Coahuila no fue solo una elección. Fue un acto de conciencia, un grito silencioso pero firme de miles de mujeres, jóvenes, trabajadores y campesinos que han vivido por décadas bajo un modelo de gobierno que privilegió a unos cuantos. El viejo régimen priista que aún se aferra al poder en lo local está viendo cómo se le escapa de las manos el control del Pueblo que decía representar.

Hace unos días, en Torreón, la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, lo dijo con claridad: “Coahuila ya es un estado morenista”. No por decreto, sino porque la gente así lo decidió. Porque los valores de la Cuarta Transformación —honestidad, justicia, austeridad y democracia participativa— están calando en lo más profundo del norte del país, donde por años se sembró el miedo al cambio y se lucró con la pobreza y la desinformación.

La victoria de Sheinbaum en Coahuila es el inicio de una nueva etapa. Morena lo sabe. Por eso, Alcalde anunció que Coahuila será uno de los estados donde más apremiantemente se implementará la estructura organizativa seccional aprobada por el Consejo Nacional del partido: un modelo de base territorial que recupera la esencia del poder popular y que, esta vez, ni toda la maquinaria del PRI-Gobierno podrá detener.

Esta estructura no es solo una herramienta electoral. Es una apuesta estratégica para organizar al Pueblo desde abajo: desde los barrios, ejidos, colonias populares y comunidades obreras, donde late el verdadero corazón de la transformación. No se trata solo de ganar elecciones; se trata de tomar en nuestras manos el destino de este gran estado.

En 2026, Coahuila vivirá una elección intermedia clave: se renovarán los 16 distritos locales, espacios que el PRI ha controlado por décadas como si fueran feudos. Morena jamás ha ganado uno solo, pero todo indica que esa historia está por cambiar. El Pueblo ya probó que tiene fuerza y ahora se prepara para organizarse.

Ese año será la primera gran prueba para el movimiento en su lucha por democratizar el Congreso local y romper los pactos de impunidad y simulación que durante años han definido la vieja política coahuilense. Si Morena logra abrirse paso en esa trinchera, el camino quedará despejado para la gran transformación del 2027: arrebatarle al PRI la gubernatura del estado.

Ya no basta con resignarse a que los de siempre gobiernen mal. Ya no se aceptan los abusos ni la corrupción como destino.

La esperanza llegó a Coahuila y llegó para quedarse. La transformación no será sencilla, pero ya comenzó. El futuro de Coahuila está en manos de su gente y, esta vez, el Pueblo ya no está solo: está organizado.

 

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