Pluma Patriótica

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sábado, 15 febrero, 2020
Con las comunidades

Con las comunidades

El Tren Maya ha generado mucho revuelo por sus profundas consecuencias potenciales. El problema con esta polvareda es que la mayoría de sus granos no han sido dispersados por las comunidades afectadas, sino por un activismo intermediario que juega con una u otra forma de legitimidad que rara vez es la pertenencia a las comunidades afectadas o la asignación de funciones de vocería por parte de las mismas. 

Este sector del activismo hace una tramposa distinción entre “hablar de” y “hablar por” las comunidades para llenar vacíos comunicacionales con sus propias posturas. Curiosamente, se instalan en el “hablar-de” brindado por la cercanía que tienen con los territorios y desde ahí, definen el pensar y el sentir de las comunidades indígenas (pero eso sí: “sin hablar-por”). Parece importarles poco la necesidad de llenar el vacío con voces acreditadas directamente por las propias asambleas de autoorganización (o cualquier otro órgano que las comunidades mismas consideren legítimo). En el fondo, estamos frente un ejercicio más de la espectacularidad del activismo (sobre todo del activismo occidentalizado) que vive plácidamente en la apariencia de una posición política; lejos de las molestias materiales del compromiso político. 

Personalmente, el Tren Maya es uno de los proyectos que más suspicacias me generan; no sólo por los problemas serios de comunicación que el gobierno ha tenido, sino también por las nociones de bienestar y desarrollo sobre las que está montado. He dicho ya en reiteradas ocasiones que si el proyecto carece de esfuerzos de economía solidaria y ecológica fuerte (como el apoyo a las cooperativas existentes y la generación de muchas más), corre el riesgo de repetir los errores desarrollistas etnocéntricos del salinismo. Algo se está haciendo sobre esto mediante los fideicomisos; no es suficiente. 

Sin embargo, lo anterior no justifica al oportunismo. Lo que en el fondo es inaceptable es el saqueo de la palabra. Hay muchas personas honestamente preocupadas por sanar el desgastado contexto que sufren las organizaciones territoriales del país, con el objeto de consolidar autonomías con las que se puedan trazar horizontes alternativos de paz y florecimiento. Estas personas saben de la importancia de consolidar la articulación directa de todas las organizaciones comunitarias legítimas, y no pierden su tiempo fayuqueando criterios propios bajo el manto de la cercanía. Mi militancia es con ellos; es en su voz en donde yo resguardo mis esfuerzos, incluso si deciden aceptar un modelo de desarrollo con el que yo no esté de acuerdo. 

 

Mercurio Cadena. Abogado administrativista especializado en administración de proyectos públicos.

Twitter: @hache_g

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