Pluma Patriótica

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Consulta Popular: verdad, justicia y reconciliación

Luego de la consulta del 1 de agosto podrían suceder muchas cosas. Algo que parecería natural tras un ejercicio de participación popular de este tipo sería concretar los canales institucionales para hacer valer la voluntad del Pueblo que habrá salido a votar por el SÍ. En este contexto, se presenta la opción de activar los caminos que ofrece la Justicia Transicional.

El esquema de Justicia Transicional no es un molde que se ajuste de igual forma a todos los países, sino que atiende a las especificidades de cada uno. Habría que comenzar por entender el concepto y sus componentes. El Centro Internacional para la Justicia Transicional (CIJT) la define como: el conjunto de medidas judiciales y políticas que diversos países han utilizado como reparación por violaciones masivas de derechos humanos con el objetivo de reconocer a las víctimas y promover iniciativas de paz, reconciliación y democracia. Es una justicia adaptada a sociedades que se transforman a sí mismas después de un periodo de violación generalizada a los derechos humanos.

El adjetivo transicional se establece porque se trata de países que se encuentran en proceso de transición de un régimen autoritario a uno democrático. En México, en efecto, estamos en un proceso de transformación a partir del cual se busca enterrar al viejo régimen. Entonces, es transicional por su vocación conectiva; busca tender puentes entre regímenes políticos distintos, entre momentos políticos diferentes, ya sea de un conflicto armado a una pacificación o una modificación significativa de la situación política.

No hay fórmulas únicas de justicia transicional. Sin embargo, sí existen ciertos componentes básicos para poder entender la manera a través de la cual se logra canalizar y concretar un proceso de esta naturaleza. De acuerdo con la CIJT los principales componentes son: acciones penales, comisiones de la verdad, programas de reparación, justicia de género, reforma institucional e iniciativas de conmemoración.

Se debe tener siempre presente que la justicia transicional no se reduce a cuestiones meramente legales, puesto que constituye, sobre todo, un proceso político en el cual existen muchas tensiones y contradicciones. Así, cada país ha de encontrar una solución particular atendiendo sus necesidades de reconciliación y los imperativos de verdad y justicia.

Para cerrar, André Du Toit dice que “la verdad es un proyecto fundacional porque introduce y consolida un nuevo mandato democrático o una cultura de derechos y responsabilidad política después de un periodo de violación masiva de derechos humanos”.

 

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