Pluma Patriótica

Share on facebook
Share on twitter
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email
WhatsApp Image 2021-07-28 at 19.46.24

Consulta Popular y memoria histórica

El primero de agosto se realizará la primera consulta popular con base en los lineamientos constitucionales. En México, este mecanismo legal caracteriza a la democracia participativa y tiene como preámbulo llevar a juicio a los actores políticos del pasado, que las autoridades correspondientes realicen una investigación sobre presuntos actos ilícitos que hayan causado afectaciones o daños graves al país. Los mayores representantes de las atrocidades del país en el pasado son los expresidentes de México.

La consulta es un herramienta cívica, democrática y popular nunca vista en la vida pública, que le da voz a la ciudadanía en la toma de decisiones políticas y dejar de ser solo ser un electorado que escoger a los representantes populares; así, se transforma en un actor público organizado  para intervenir e injerir en todo el ámbito que tenga competencia pública.

Sin embargo, este mismo ejercicio democrático se ha utilizado para menospreciar la organización del Pueblo por parte de los detractores de la trasformación, que reaccionan a deslegitimarla porque están en riesgo sus privilegios y el poder político y económico que cosecharon en los sexenios anteriores. Los dueños de la información usan el privilegio de tener acceso a la información para calumniar, descalificar y atacar al gobierno de la Cuarta Transformación —convirtiéndose en una práctica usual de los comunicadores, como se presenta todo los miércoles “en el quien es, quien” en las mentiras de la semana durante la conferencia matutina del ejecutivo federal—, al afirmar que la consulta tiene raja política y revancha en contra de sus adversarios del presidente. Esto diluye vulgarmente el fondo de la consulta: la búsqueda de reivindicación de la memoria histórica, la verdad y la justicia. Además, la gran mayoría de los medios nacionales e internacionales desinforman a la ciudadanía con notas, editoriales y columnas de opinión tendenciosas y sensacionalistas que incurren a información falsa para desacreditar una herramienta valiosa para la vida pública. Peor aún, los detractores de la consultan se montan en el purismo jurídico que “la justicia no se consulta, se aplica”; sin embargo, cuando las autoridades históricamente representadas por el hombre blanco burgués que imparten justicia en el país hacen caso omiso a la exigencia legítima y legal del Pueblo —en particular a los históricamente desposeídos y explotados— de conocer la verdad y revindicar la memoria histórica de sus semejantes, el sistema queda rebasado por el clamor popular para utilizar todas las herramientas pertinentes dentro del marco de la ley para obtener sus exigencias, plegarias y reclamos.

No obstante, lo más desalentador del proceso de promoción de la consulta popular, desde mi experiencia, es mi generación —22 a 29 años—,apática ante este ejercicio democrático y su nulo involucramiento en la vida pública, a pesar de que gran parte de nuestra vida hasta hora —secundaria y preparatoria— la vivimos bajo el sexenio más violento y sangriento de la historia —me atrevo a decir que a más de uno de nosotres vimos un escenario de violencia por la absurda guerra contra las drogas del presidente ilegitimo de Felipe Calderón—. Al mismo tiempo, retoma los falsos argumentos de los detractores y negadores de la consulta. Yo le pregunto a mi generación: ¿tenemos memoria histórica? Si sí, ¿por qué no la reivindicamos participando en la consulta para las y los que ya no están, para las generaciones sucesoras y para nosotres?

Por último, me gustaría señalar que la vida me ha regalado momentos bellos porque ya ronda mi cumpleaños —para ustedes será un día más e insignificante, para mis seres queridos un día en que me recuerdan—, uno de ellos a vísperas y otro será posterior. El primero es el 30 de julio de 2006 —antes de cumplir 11— cuando tuve la gracia, la oportunidad, el placer o el privilegio —no puedo encerrarlo en un solo adjetivo— de que mi madre escuchara mis deseos de ir al mitin que convocaba el compañero Presidente Andrés Manuel López Obrador en la plancha del zócalo capitalino de la Ciudad de México, en repudio al fraude electoral y ese mismo día anunció el plantón de Reforma ante un poco más de 3 millones de mujeres, hombres y niños —yo era uno de esos— libres. Ahora, a 4 días de hacer historia con la primera consulta popular y a 15 años de haber vivido aquel maravilloso e histórico mitin, la democracia hará justica y la búsqueda de la verdad que tanto han pedido los sectores socialmente desposeídos y explotados, que mejor regalo puedo pedir que seguir luchando por la trasformación, la verdad, la justica y la memoria histórica.

“Ni perdón, ni olvido”.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp

Relacionado