En días recientes, el lamentable caso de la explosión ocurrida en el puente de la Concordia, en Iztapalapa, se convirtió en un ejemplo más de cómo la derecha mediática busca manipular la opinión pública con mentiras, calumnias y montajes. Lo ocurrido, que ya fue esclarecido por las autoridades competentes, dio pie a que Carlos Loret de Mola mejor conocido en redes sociales como #LordMontajes intentara sembrar dudas sobre la credibilidad y la capacidad de respuesta de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, así como del Director General del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama.
El propósito fue claro: aprovechar una tragedia para golpear políticamente al gobierno. Sin embargo, lo que no esperaba Loret es que, como en tantas otras ocasiones, sus afirmaciones serían rápidamente desmentidas y sus intentos de manipulación quedarían expuestos ante la opinión pública.
No es la primera vez que Loret pretende erigirse como “periodista” mientras recurre a recursos deshonestos para construir narrativas falsas. Su trayectoria está plagada de episodios que han quedado marcados en la memoria nacional como montajes mediáticos al servicio del poder económico y político que siempre ha buscado mantener sus privilegios.
Ahí está el caso de Florence Cassez, quizá el más emblemático. En 2005, en su noticiero matutino de Televisa, Loret transmitió en vivo lo que supuestamente era la detención de la ciudadana francesa acusada de secuestro. Con los años se supo que todo había sido un montaje, un show armado para la televisión con policías, víctimas y supuestos culpables representando papeles frente a las cámaras. Ese engaño no sólo vulneró el debido proceso, sino que mostró el papel que la televisión jugaba como brazo propagandístico del poder político.
Otro ejemplo fue el tristemente recordado episodio de “Frida Sofía” durante el sismo de 2017. Loret y otros comunicadores insistieron durante horas en la existencia de una niña atrapada bajo los escombros de la escuela Enrique Rébsamen. Conectaban en vivo, dramatizaban, generaban expectativa… hasta que se confirmó que la niña nunca existió. Una vez más, la manipulación mediática buscaba rating y control de la narrativa, no la verdad ni la responsabilidad periodística.
Podemos sumar también el video de Yemen, presentado en 2019 en el programa de Loret como si se tratara de violencia en México. El escándalo fue mayúsculo cuando se comprobó que el material ni siquiera correspondía a nuestro país. ¿Cómo puede alguien que se dice periodista cometer “errores” tan burdos de manera tan frecuente? La respuesta es simple: no son errores, son parte de una estrategia sistemática de manipulación.
Con ese historial, no sorprende que Loret haya intentado aprovechar la explosión en Iztapalapa para poner en entredicho la reacción de la Presidenta Claudia Sheinbaum y del Director del ISSSTE, Martí Batres. Desde sus plataformas digitales lanzó insinuaciones de encubrimiento, tardanza y supuesta negligencia. Quiso, como en otras ocasiones, fabricar una realidad paralela donde el gobierno aparece como incapaz o insensible.
Pero la realidad es contundente, desde el primer momento, las autoridades federales y locales actuaron con responsabilidad, informaron con transparencia y atendieron a las víctimas. El propio Martí, coordinó la atención médica de los heridos, mientras la Presidenta se mantuvo informando puntualmente y mostrando sensibilidad ante la tragedia. Lejos de la narrativa del caos que quiso vender Loret, lo que prevaleció fue la coordinación institucional y la capacidad de respuesta.
Una vez más, las mentiras de #LordMontajes quedaron al descubierto. Su obsesión por atacar lo llevó a subestimar la capacidad de discernimiento del pueblo mexicano, que hoy ya no se traga las fake news fabricadas desde las élites mediáticas.
El gobierno ha caracterizado por poner en el centro de la vida pública la verdad, la transparencia y la rendición de cuentas. La Presidenta, heredera del legado de Andrés Manuel López Obrador, sabe que la confianza del pueblo se construye con hechos, no con discursos fabricados. Martí, a su vez, ha mostrado siempre una trayectoria de congruencia y compromiso con las causas populares, muy lejos de los intereses empresariales y mediáticos que Loret representa.
El contraste no puede ser más claro, mientras el gobierno trabaja por garantizar servicios de salud, atender emergencias y construir un país más justo, personajes como Loret buscan sembrar el miedo y la desconfianza. Mientras Sheinbaum y Batres dan la cara y trabajan junto al pueblo, Loret se esconde detrás de un micrófono para repetir mentiras.




