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Criminales nominado criminales

postal PP horizontal Alex Cardiel

El 21 de noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional ordenó el arresto de Benjamín Netanyahu por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Netanyahu ES un criminal de guerra.

Trump es un criminal a secas, condenado por 34 delitos graves de falsificación de registros comerciales.

Hace unos días el premier israelí propuso de manera formal a Trump para el Premio Nobel de la Paz.

Un criminal de guerra postulando a un criminal a secas para el máximo reconocimiento en favor de la Paz del mundo. ¿Cinismo? ¿Sarcasmo? ¿Ironía? Por más que remuevo las palabras, no encuentro alguna que remotamente se acerque a explicar lo que está sucediendo.

Pero no es sólo en eso: Las manifestaciones en Estados Unidos de una ciudadanía cada vez más agraviada por los caprichos de Trump, salió a las calles al grito de “No Kings” … no votamos por un rey, sino por un presidente. ¿Cómo reaccionó el gobierno del país de la Libertad y la Democracia? Reprimiendo a los manifestantes.

Y para más inri, pocos días después de las manifestaciones donde su población le hacía saber su descontento por tomar decisiones sin ningún tipo de consulta, Trump lanzó un ataque sobre Irán mismo que puso al mundo en vilo. ¿Irresponsabilidad? ¿Ineptitud? ¿Provocación? ¿Manifiesta estupidez? ¿Todo lo anterior?

En medio de la vorágine desatada por su ataque, el Congreso gringo condenó que se hayan efectuado los ataques sin haber sido consultados. ¿Cómo? ¿Puede un presidente meter a su país a la guerra sin consultar con su Congreso? El país de la Libertad y la Democracia no consulta a su Congreso. ¿Qué nombre recibe eso? ¿Dictadura? ¿Abuso de autoridad? ¿Negligencia criminal?

En contraparte, Irán, una supuesta dictadura teocrática somete a votación de su congreso, la determinación de cerrar el Estrecho de Ormuz, ruta marítima clave para el comercio mundial del petróleo. La “democracia” actuando al capricho de un criminal a secas, la “dictadura teocrática” consultando decisiones determinantes a su Congreso.

Mientras tanto las tensiones suben y bajan al ritmo del electrocardiograma mundial, Trump juega golf y come helado cómodamente mientras en Texas las inundaciones mataban a decenas de personas. ¿Indolencia? ¿Apatía? ¿Negligencia?

No tardaremos en asistir al espectáculo que en su momento nos dio el cretino de Fox, cuando ante el reclamo por su inacción en una tragedia, preguntó “¿Y yo por qué?”

Mientras todo esto sucede, el genocidio en Palestina continua. Niños, mujeres y ancianos son con mucho, la mayoría de las víctimas de un gobierno sionista encabezado por un criminal de guerra que propone de manera formal que un criminal a secas reciba el Premio Nobel de la Paz.

A estas alturas del partido todo puede suceder y no debería de extrañarnos cuando veamos a Trump recibiendo la presea. No olvidemos que el comité del Nobel tiene debilidad por los criminales de guerra: Kissinger y Obama por mencionar a dos.

Y en medio de todo, quienes nos dedicamos a observar y analizar lo que acontece, debemos de empezar a resignificar las palabras que ya no explican lo que sucede en el mundo: ¿Qué es hoy día la Democracia que no consulta a su Congreso? ¿Cómo definir a una dictadura teocrática que sí lo hace? ¿Cómo definir a un personaje que aconseja cómo huir de los caimanes a los migrantes retenidos en centros de concentración? ¿Sicópata? ¿Sociópata? ¿Nazi a secas?

En lo que redefinimos los conceptos, para entender la nueva realidad que vivimos, les invito a recordar la introducción del libro de Eduardo Galeano Las venas abiertas de América Latina, que se titula “Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta”.

Han pasado décadas desde la primera edición de ese libro. ¿Cuántos millones de niños se encuentran en el centro de esa tormenta hoy día?

Si esperamos tener algún futuro como especie sobre el planeta, tendríamos que empezar por cuidar a esa niñez, que hoy es asesinada impunemente en Gaza.

Basta de criminales de guerra caminando impunes por el planeta. Basta de reyezuelos cobardes que juegan golf de forma indolente mientras la gente a la que debería de cuidar se ahoga en medio de desastres naturales.

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