Pluma Patriótica

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4T contra el acaparamiento de vacunas

Durante los primeros meses de la pandemia, se discutía en los medios de comunicación si sería covid-19 lo que evidenciaría las grandes desigualdades en el mundo y haría que los gobiernos y las organizaciones internacionales actuaran en favor de los más desprotegidos; sin embargo, hoy nos damos cuenta de que no solo no ha ayudado a resolver los problemas sociales tan arraigados, sino que, probablemente, los ha profundizado.

En el tema de las vacunas podemos ver claramente cómo las grandes potencias alrededor del planeta no han sido solidarias con el resto de los países. 10 naciones acaparan 3 de cada 4 vacunas anti covid-19, en detrimento de las menos desarrolladas, ya que, incluso, hay decenas de países que aún no han recibido una sola dosis.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador ha reiterado durante sus conferencias matutinas la gran injusticia que esto representa; incluso ha criticado el papel de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ya que el convenio creado para distribuir inmunizaciones a los países marginados no ha dado resultados.

En un mundo donde la salud resulta un privilegio, el mecanismo multilateral COVAX se diseñó para evitar el acaparamiento de las vacunas; no obstante, como lo ha dicho el Presidente, resultó ser una simulación porque los países ricos han adquirido muchas más dosis, a pesar de que el resto de los gobiernos ya han pagado a los laboratorios para recibir las que les corresponde.

En este contexto resaltan los Gobiernos de México y Argentina, que no solo han hecho frente al aparato internacional de los laboratorios, sino que han alzado la voz en favor de sus naciones, así como las muchas en América Latina afectadas por la misma situación y en el resto del mundo.

Con organizaciones internacionales renuentes a confrontar a las grandes potencias, farmacéuticas que favorecen el lucro sobre la ética y con enormes brechas entre los que más y los que menos tienen, resulta importante contar con dos Gobiernos de países miembros del G20, que estén dispuestos a confrontar al poder económico a nivel global.

Como lo dijo el Presidente argentino, su administración y la de López Obrador pasarán a la historia por haber enfrentado a la pandemia en dos países con circunstancias de por sí ya desfavorables, ya que sus antecesores saquearon y desmantelaron los sistemas públicos de salud.

Así como ambos mandatarios dieron muestra de cómo comportarse en materia de Derechos Humanos cuando rescataron a Evo Morales luego del golpe de Estado en Bolivia, ahora también son las dos principales voces de los países oprimidos y en contra de las desigualdades.

Son los gobiernos populares los que evidencian los graves problemas de la sociedad y señalan las estructuras que operan en contra de la gente, no las organizaciones ni los convenios internacionales, que no sirven más que para simular igualdad y cooperación.

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