Pluma Patriótica

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De apagones y la transformación en Venezuela

Seguramente si vives en los estados del norte de nuestro país o tienes familiares viviendo por allá, te enteraste de los apagones que ahí ‒así como en algunas otras zonas del centro y del Bajío‒ ocurrieron en los últimos días.

La razón de estos apagones no se debió a que nos estemos convirtiendo en Venezuela (lamento decepcionarte con mi irónico título de columna) o alguna otra locura que Samuel García y sus similares te haya querido vender, sino a tres grandes factores que se han combinado generando estos sucesos. 

El primero se relaciona con la situación particular de los estados norteños referente a la distribución y obtención de energía. Por la Reforma Energética de la administración peñanietista y la irresponsabilidad de gobiernos pasados, estas entidades se han vuelto fuertemente dependientes de la compra de energía a EE. UU. y de privados en el estado de Texas.  

La segundo tiene que ver con el fenómeno meteorológico que se vivió en el norte del continente americano. Las heladas sufridas causaron una gran cantidad de problemas tanto en Estados Unidos como en México. Estados como Texas (que pocas veces han registrado temperaturas tan bajas) fueron gravemente afectados, reportando casos de hogares congelados por dentro, tuberías en casas y ciudades rotas por el frío y -por supuesto- apagones de luz debido al congelamiento de gasoductos, paneles solares y aerogeneradores (o molinos de viento). Esto derivó en que Texas se declarara en estado de emergencia. 

A causa de estos dos factores, la CFE y la CRE tuvieron que hacer un reajuste en la distribución de la energía en todo el país con el objetivo de poder proveer al norte de energía. A la par de este reajuste, se compraron buques con gas para poder mandar desde los puertos del Pacífico energía suficiente, ya que los gasoductos en el norte estaban congelados y no podían hacer pasar este elemento. 

Después de estas adecuaciones, la CFE lanzó una petición a nivel nacional solicitando la colaboración de toda la población para disminuir su consumo por un par de días y así para poder terminar de ajustar los suministros; únicamente se necesitaba disminuir un 3% a nivel nacional para poder lograrlo.  

Afortunadamente en tres días se logró reajustar el suministro de energía en territorio mexicano y reestablecer la luz en los estados del norte de nuestro país. 

Este hecho nos deja unas cuantas enseñanzas. La primera es que es completamente esencial para nuestro país diversificar sus fuentes de energía; como se ha expuesto en diversas ocasiones por la CFE, la reforma energética causó grandes prejuicios a la nación, dejando de lado la posibilidad de abrir las otras fuentes de energía con las que cuenta el país, ya que se le daba prioridad a los privados. 
A la par, es importante seguir con la inversión en energías renovables desde la rectitud del Estado ‒transiciones a las que está obligado México por acuerdos internacionales y que actualmente sigue cumpliendo‒. Esto obviamente requerirá su tiempo y esfuerzo en lo que se recupera la fuerza económica para invertir en la tecnología que estas energías necesitan. 

Estos fenómenos meteorológicos también demuestran que no sólo las fuentes renovables ahora disponibles son suficientes para sustituir toda la generación de energía. De ahí nace la insistencia en la diversificación y la inversión en ciencia (por supuesto mexicana) para lograr nuevas y mejores tecnologías que ayuden en este proceso. 

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