La figura de la revocación de mandato, consagrada en la fracción IX del artículo 35° constitucional, representa la oportunidad perfecta para continuar con la consolidación de la participación ciudadana y el involucramiento que esta tiene en la construcción de la democracia, la cual pareciera que tan solo ha sido asunto de los actores y partidos políticos. Por ende, apostar por nuevas formas de hacer y pensar la democracia es consentir que la ciudadanía conserve en todo momento la titularidad del poder.
Es importante mencionar que, al hacer alusión a la titularidad del poder, la ciudadanía transfiere una parte de ella a través de las reglas e instituciones que forma parte del sistema democrático de nuestro país, en el cual se realizarán las conversiones necesarias para que dicha transferencia, por medio del voto, le dé forma a la voluntad de las mayorías y minorías con el fin construir y legitimar gobiernos, así como también incidir de manera directa en la conformación del Poder Legislativo.
La revocación de mandato extiende de manera directa la titularidad del poder, toda vez que le reconoce a la ciudadanía un derecho para que esta apruebe o desapruebe la gestión gubernamental en turno, teniendo la oportunidad de revocar el mandato que anteriormente fue otorgado por ella misma a través del ejercicio democrático del voto.
Permitir que la ciudadanía evalúe y decida si un gobierno puede seguir o no supone una oportunidad valiosa para conectar a la clase política con la ciudadanía, ya que pareciera que frecuentemente se encuentra desconectada de los asuntos que son de importancia para las y los ciudadanos, toda vez que se entiende que a la clase política y principalmente a los partidos solo se interesan por acaparar posiciones y poder político.
En nuestro país, el próximo 27 de marzo del 2022 se celebra por primera vez el proceso de revocación de mandato, donde el Pueblo de México podrá calificar y decidir si el Presidente Andrés Manuel López Obrador debe permanecer en el cargo hasta el 2024, o si deberá dejarlo por desaprobación en su mandato. Cabe destacar que fue el propio López Obrador quien, bajo un sentido humanista y estrictamente demócrata, optó por que su mandato sea evaluado bajo esta figura, lo que indudablemente apertura nuevas formas de concebir al poder y a los procesos democráticos, donde en todo momento la ciudadanía tiene que mantener permanentemente la titularidad del poder.




